In summary

Las normas de calificación varían según el distrito escolar, pero los estudiantes no recibirán calificaciones más bajas de las que tenían, y en muchos casos tendrán opciones.

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Los funcionarios del Distrito Escolar Unificado de Lammersville tuvieron que tomar una decisión sobre las políticas de calificaciones.

Habían leído las pautas del Estado implorando que las calificaciones de los alumnos no bajaran más allá de las que tenían antes del cierre masivo de los centros educativos de California a mediados de marzo.

También escucharon a los maestros que cuestionaron si los alumnos mayores seguirían participando en sus clases sin el incentivo de ser calificados.

Y mientras que los dos sistemas universitarios públicos de California informaron que aceptarían el sistema de calificaciones tipo “aprobar o reprobar” a la hora de admitir nuevos alumnos, líderes en este distrito del condado de San Joaquín, a media hora al oeste de Stockton, no estaban seguros de que las universidades de fuera del Estado harían excepciones similares, obstaculizando potencialmente las opciones postsecundarias de sus alumnos si no.

Así que, después de intensos diálogos, el distrito de Lammersville decidió dejar que los alumnos de educación secundaria tuvieran la última palabra: Al final del año escolar, ellos podrán optar por el sistema de calificaciones por letras –siempre y cuando cierren el año con una “C menos” como mínimo– o pueden aceptar seguir el sistema de calificación de “aprobar o reprobar”, que será el estándar para los alumnos más jóvenes.

“Pensamos que esto nos dio la mayor flexibilidad posible a la hora de satisfacer las necesidades de los alumnos mientras los mantenemos seguros”, expresó Heather Sherburn, una asistente del superintendente de Lammersville que supervisa el plan de estudios y la instrucción.

Cuando los alumnos de K-12 de California terminen el año en la enseñanza a distancia, una de las cuestiones logísticas más espinosas para los planteles educativos ha sido cómo los maestros deberán emitir las calificaciones para estos menores que se quedaron en casa.

Una parte significativa de los 6 millones de alumnos del Estado carecía de computadoras y de acceso a Internet cuando los planteles educativos comenzaron a dictar clases a distancia, lo que suscitó la preocupación de que el sistema habitual de calificación por letras perjudicaría aún más a los alumnos que tienen mayores dificultades para seguir haciendo sus tareas escolares. Muchos alumnos y sus familias también han presionado para que se mantenga algún sistema de calificaciones parecido al de las letras, argumentando que el sistema de “aprobar o reprobar” no es justo para los alumnos con buenas calificaciones.

Una cosa está clara, sí: va a haber cambios en la gran mayoría de las libretas de calificaciones de los alumnos de California al final del año escolar.

Como con la mayoría de otros temas logísticos relacionados con el aprendizaje a distancia, se enfrentan muchos escollos relativos a la forma en que los planteles educativos del Estado calificarán a los alumnos por su trabajo.

En la mayoría de los 102 distritos escolares analizados por CalMatters (a continuación) se ha dicho que emitirán calificaciones tipo “aprobar o reprobar”, siguiendo el consejo del Departamento de Educación de California.

Algunos distritos de educación primaria, señalando preocupaciones sobre temas de equidad, han optado por renunciar a aplicar el sistema de calificaciones formales por completo. Muchos han asegurado que las calificaciones no bajarán por debajo de lo que eran cuando los planteles educativos cerraron a mediados de marzo. En algunos distritos, como el Distrito Escolar Unificado de Elk Grove, dicen que continuarán empleando las calificaciones habituales.

Los alumnos de la Northwood High School en Irvine han comenzado a sentirse abrumados por la posibilidad de tener que completar el trabajo del curso desde sus casas después de que los campus cerraran físicamente.

Colman Sun, un alumno de tercer año de Irvine Unified High School, comenzó a recibir tareas de sus maestros para varios días, lo que añadió estrés a su ya rigurosa carga educativa de cursos de Colocación Avanzada (AP) y de honor.

Sus compañeros de clase se enfrentan a tensiones similares, expresó Sun, así como a otras barreras potenciales –tales como la falta de Internet, de tecnología o de un entorno doméstico estable– lo que ha hecho que se dificulte el mantener el ritmo de la educación a distancia. Así que, este alumno del grado 11 presionó con éxito a la junta escolar de Irvine para que se cambiara temporalmente al sistema de calificación de “aprobar o reprobar”.

“Creo que las calificaciones son una representación muy superficial de lo que más importa en la actualidad”, indicó Sun. “Lo que realmente importa en estos tiempos es la unidad, la salud mental y que nos apoyemos los unos a los otros.”

En el Distrito Unificado de Los Ángeles, el segundo distrito escolar más grande del país, ningún alumno recibirá una “F”. Aunque los alumnos podrán mejorar sus calificaciones a través de la educación a distancia, el Superintendente Austin Beutner indicó en un discurso reciente que las calificaciones de los alumnos no caerán por debajo de las que tenían antes del cierre de los planteles educativos.

Alex Caputo-Pearl, presidente del sindicato United Teachers Los Angeles, señaló que el distrito tomó la decisión correcta, informando en un mensaje a los miembros que más del 80% de los alumnos del distrito están en desventaja socioeconómica y podrían carecer de la tecnología o el espacio para mantenerse al día con el trabajo de clase en casa. Pero Caputo-Pearl reconoció las preocupaciones de algunos maestros que cuestionaron cómo se motivaría a los alumnos a continuar haciendo el trabajo de clase desde casa si no sienten la responsabilidad que acarrean las calificaciones del sistema de letras.

Muchos alumnos en todo el Estado enfrentan circunstancias extraordinarias, sin espacio en casa para hacer su trabajo o con la obligación de cuidar de sus hermanos menores. Aunque el Estado no cuenta con un mecanismo formal para controlar la asistencia y la participación de los alumnos a través de la educación a distancia, miles de alumnos de los distritos más grandes del Estado siguen sin ser contabilizados, según la publicación Politico.

“En la circunstancia sin precedentes de que los alumnos traten de aprender en casa, son la equidad, la justicia racial y la justicia educativa los que indican que no se deberían bajar las calificaciones pasado el 13 de marzo”, expresó Caputo-Pearl.

La Junta de Educación del Distrito Unificado de San Francisco decidió que sus planteles se cambiarán al sistema de calificación tipo “aprobar o reprobar” para los alumnos de educación secundaria, mientras que los maestros proporcionarán información sobre el progreso de los alumnos de Kindergarten al grado 5, en lugar de calificaciones formales. Al igual que muchos otros distritos grandes de California, los alumnos de San Francisco no recibirán calificaciones inferiores a las que tenían antes del cierre de los planteles educativos.

Inicialmente, el distrito tenía planificado asignar la calificación de “A” a todos los alumnos para el resto del año, informó el San Francisco Chronicle, pero en una presentación de la junta escolar se señaló que ese enfoque suscitaba “importantes preocupaciones” en los dos sistemas de universidades públicas del Estado porque no brindaba una imagen real del progreso de los alumnos.

Jason Chen, un alumno de tercer año de Lowell High School de San Francisco, indicó que la decisión del distrito de implementar calificaciones tipo “aprobar o reprobar” ayuda a asegurar que haya equidad entre los alumnos y alivia algunas de las presiones causadas por preocuparse por las calificaciones de letras y los exámenes de fin de año.

“Se me ha aclarado la piel. Me va bien. Me siento mucho más feliz”, expresó Chen. “En ese sentido, creo que es bueno que el estrés se haya disipado”.

Pero este alumno en su penúltimo año de sus estudios secundarios se pregunta cómo los cambios en las políticas de calificación afectarán sus solicitudes de ingreso a la universidad, y si eso resultará en una proceso de solicitud de admisión más competitivo para él y sus compañeros. A partir de la semana que viene comenzará a tomar los exámenes AP siguiendo un formato completamente diferente, lo que le añade estrés.

La política provisional del distrito podría haber causado un efecto dominó en la participación de los alumnos. En algunas clases virtuales, Chen ha notado que algunos compañeros de clase se conectan con sus cámaras apagadas y su audio silenciado.

“Creo que para muchos alumnos eso como que si ya no tienen que participar; básicamente ya les dieron su pase y están listos para irse”, indicó Chen.

Eso, según Chen, habla de temas más amplios en cuanto a cómo los planteles educativos y los alumnos perciben la educación.

“Cuando los alumnos ven el aprendizaje como un medio de obtener calificaciones, y eso es todo lo que el aprendizaje es para ellos, inevitablemente si algo como esto sucede, ellos se van a desconectar”. Chen añadió. “En términos del panorama general, lo que necesitamos hacer es reevaluar cómo estamos fomentando esa mentalidad de aprendizaje en los jóvenes, para que el aprendizaje no sea sólo para obtener calificaciones, sino que aprendan por aprender”.

Mientras tanto, el Distrito Escolar Unificado de San Juan, cerca de Sacramento, tenía planificado inicialmente emitir calificaciones tipo “aprobar o reprobar” para todos los alumnos. Pero el distrito “dio un giro rápido” cuando los alumnos de educación secundaria y sus familias dijeron que querían la oportunidad de subir sus calificaciones promedio, indicó el coordinador de comunicación del distrito, Raj Rai.

El sistema de calificación de “aprobar o reprobar” será el “predeterminado” para los alumnos de estudios secundarios –middle school y high school–; pero, este último grupo puede solicitar sus calificaciones de sus maestros, y tendrán la oportunidad de que se les vuelva a aplicar el sistema de calificación de “aprobar o reprobar” al final del año escolar si su nota final no es de su agrado.

Aunque los padres de San Juan pueden esperar que sus alumnos de primaria cambien la calificación de todas las asignaturas a un sistema basado en su aprovechamiento: “excede las expectativas”, “cumple las expectativas” o “progreso limitado”, a las libretas de calificaciones de los alumnos se les añadirán nuevas secciones. Una nueva sección de “compromiso con el aprendizaje a distancia” reemplazará el espacio en las libretas de calificaciones que normalmente se reservaba para comentarios sobre la asistencia y las tardanzas de los alumnos.

Los alumnos que no se comunicaron con sus maestros o no entregaron ningún trabajo, por ejemplo, recibirán una “N” por no participar, expresó Rai. Esa métrica tiene como objetivo ayudar a los maestros a determinar qué alumnos necesitarán apoyo académico adicional cuando los planteles educativos reabran físicamente el próximo trimestre.

“Esta semana hemos escuchado al Gobernador Newsom hablar de esa brecha en el aprendizaje, y eso es algo que definitivamente nos preocupa”, expresó Rai.

Algunas escuelas, como las del Distrito Escolar de Liberty Union del Este de la Bahía de San Francisco, calificarán a los alumnos en base a una rúbrica modificada. Los alumnos de este distrito al este de Antioquía que saquen una “A”, “B” o “C” recibirán una combinación de la letra con un “pasa”, o un “sin calificación” en lugar de una “D” o “F”.

La normativa de calificación de Liberty tiene por objeto brindar a los alumnos la oportunidad de subir sus promedios de calificaciones, evitando al mismo tiempo cualquier impacto en sus expedientes escolares si reprobaron alguna clase.

“Queremos honrar el arduo trabajo que los alumnos hacen en sus clases durante todo el año”, indicó el Superintendente de Liberty, Eric Volta. “Tampoco queremos crearles más estrés a las familias por tener que pensar en qué va a suceder con la calificación promedio de sus alumnos”.

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Ricardo Cano covers California education for CalMatters. Cano joined CalMatters in September 2018 from The Arizona Republic and azcentral.com, where he spent three years as the education reporter. Cano...