In summary

Debido a las reglas menos estrictas, 53 de los 58 condados de California podrían solicitar la reapertura de empresas si se estabilizan las hospitalizaciones y las nuevas infecciones.

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Hoy, el gobernador Gavin Newsom relajó las reglas sobre cuándo los condados pueden reabrir restaurantes y tiendas, despejando el camino para que 53 de los 58 condados de California califiquen bajo los nuevos estándares relacionados con el coronavirus.

Algunos condados que cumplen con los requisitos podrían optar por no acelerar el ritmo de la reactivación de sus economías. Pero los que lo hagan deben demostrar que las hospitalizaciones y las nuevas infecciones de coronavirus son estables o están disminuyendo. También necesitarán un rastreo de contactos adecuado, capacidad de pruebas, camas de hospital y equipo de protección personal para hacer frente a cualquier nuevo brote.

La medida para relajar los requisitos estatales para la reapertura se produjo después de que cuatro condados del sur de California rechazaran las reglas anteriores que Newsom anunció hace dos semanas.

Según los requisitos originales, los condados que desearan reabrir más rápido que la orden estatal requerían no tener registros de muertes por el nuevo coronavirus en las dos semanas anteriores.

Dos docenas de condados calificaron para acelerar la reapertura. Pero los funcionarios de los condados de Riverside, San Bernardino, San Diego y Orange calificaron las reglas de poco realistas y pidieron a Newsom que se reuniera “para identificar estrategias para lograr una reapertura segura, razonable y sostenible de nuestra economía en coordinación con el estado”.

Los condados de todo el estado ya pueden abrir fábricas, tiendas con servicio de entrega en la acera y otros servicios como lavado de automóviles y cuidado de mascotas. Pero los gobiernos locales que quieran abrir restaurantes y centros comerciales deben solicitar una variación.

En el anuncio de hoy, Newsom establece reglas más flexibles para esas variaciones, eliminando el requisito de cero muertes. Los condados también deben tener menos de 25 nuevas infecciones de coronavirus por cada 100,000 personas en los últimos 14 días, en comparación con 10 de cada 100,000 según las normas establecidas hace dos semanas.

Por otro lado, los condados también son elegibles si menos del 8 por ciento de las personas analizadas dan positivo para el virus. Al añadir la proporción de pruebas positivas como alternativa se pretende animar a los condados a aumentar las pruebas, incluso si eso significa que se detectan más casos nuevos.

“Muchos condados podrían rechazar el requisito de las pruebas porque no quieren ver resultados positivos”, dijo Newsom. “Una vez más, es la tasa de positivos lo que realmente es de interés desde nuestra perspectiva de salud”.

Un nuevo requisito es que las hospitalizaciones se mantengan constantes o disminuyan, lo que significa que no se produzcan más de 20 nuevas hospitalizaciones en un día determinado durante las dos semanas anteriores o que no aumenten más de un 5% por día en un promedio de siete días.

Los 53 condados que ahora pueden optar a una reapertura más rápida es un cálculo aproximado, según Newsom, que no nombró los cinco restantes. Sin embargo, dijo que había preocupación por el número de casos en el condado de Tulare relacionados con los centros de enfermería especializada, así como las infecciones entre los empleados de las plantas empacadoras de carne en el condado de Kings.

“El hecho de que estemos creando la capacidad y la disponibilidad para pasar a la fase dos no significa que todos los condados estén listos”, enfatizó Newsom. “El condado de Los Ángeles, como ejemplo, imagino, será cauteloso en ese sentido”.

Los condados de Los Ángeles y Kings no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios, y la responsable de información pública del condado de Orange, Molly Nicholson, dijo que el condado todavía está analizando los nuevos requisitos.

Los casos del condado de Tulare aún no se han estabilizado. “Por lo tanto, no cumplimos con los criterios del gobernador para la estabilización o la disminución de los casos”, explicó Carrie Monteiro, portavoz de salud y servicios humanos. “Sin embargo, nuestros funcionarios de salud pública siguen trabajando en nuestros planes de adaptación”.

Lana Culp, funcionaria de la oficina de información pública del condado de San Bernardino, dijo que el condado “probablemente” no cumple con los nuevos criterios para acelerar la reapertura, pero el presidente de la junta del condado de Riverside, V. Manuel Pérez, dijo al diario Desert Sun que cree que Riverside sí los cumple. Wilma Wooten, del condado de San Diego, indicó en una emisión en directo que su condado también cumple las nuevas normas.

El departamento de salud pública del estado también anunció hoy que las bibliotecas con servicio de entrega en la acera y los autocines podrían abrir con restricciones. Los centros de culto pueden reabrir los espacios de consejería y oficinas, pero los oficios siguen en espera.

Newsom indicó que se espera que otros negocios, como salones de belleza, gimnasios y deportes sin espectadores, obtengan permiso para reabrir en las próximas semanas.

Los expertos en salud pública elogiaron el enfoque de Newsom, basado en datos, para la reapertura.

“Debido a que tenemos estas medidas de respaldo, si empezamos a ver un resurgimiento repentino, entonces pueden reinstaurar las medidas más restrictivas”, dijo Lee Riley, profesor de enfermedades infecciosas de la facultad de salud pública de la Universidad de California en Berkeley. “Creo que tenemos que hacer algo para, más o menos, ver qué pasa. No podemos seguir haciendo lo mismo”.

Jeffrey Martin, profesor de epidemiología y bioestadística de la Universidad de California, San Francisco, estuvo de acuerdo.

“Prácticamente todo lo que se puede hacer es proponer este tipo de directrices y ver qué pasa”, explicó. “Admiro el enfoque basado en datos. No se hace sólo por una corazonada”.

Aún así, Martin dijo que le gustaría que algunos criterios se añadieran a la lista de Newsom. Quiere que los condados midan el tiempo que se tarda en hacer las pruebas a las personas y en entregar los resultados, y que registren el tiempo que se tarda en entrevistar a las personas que dan positivo y en rastrear sus contactos. Dijo que acortar el tiempo entre la identificación de las infecciones y el seguimiento de los contactos es clave para limitar la propagación del virus.

“No se trata de un cálculo complejo, son cosas que se pueden medir y seguir”, expresó Martin.

En última instancia, sin embargo, la mejor estrategia para reabrir la economía no es una que pueda ser completamente determinada con la ciencia, agregó.

Los científicos pueden medir la relación entre el aumento de la movilidad y el aumento de la transmisión del virus en comunidades con una propagación continua, señaló Martin. Pero también hay efectos socioeconómicos y de salud mental indirectos derivados de la orden de “quedarse en casa” que deben ser reconocidos.

“Cuál es el nivel adecuado aquí ya no es una cuestión científica”, dijo Martin. “Es una cuestión filosófica”.

Nigel Duara contribuyó a la cobertura de este artículo.

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