In summary

A menos que California reciba miles de millones en fondos federales, los trabajadores del estado perderán alrededor del 10% de sus sueldos y los dos sistemas universitarios perderán un total de 602 millones de dólares.

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La tarea de elaborar un presupuesto estatal en la era de la pandemia nunca iba a hacer felices a los demócratas de California. En cuanto las consecuencias económicas del coronavirus se hicieron evidentes esta primavera, la pregunta no era si habría recortes, sino más bien, quién los haría y hasta dónde llegarían.

La respuesta, detallada en un acuerdo que los legisladores demócratas y el gobernador Gavin Newsom alcanzaron para eliminar un déficit de 54 mil millones de dólares, es que es probable que las familias de clase media sientan la mayor parte de la carga, mientras que los californianos más necesitados se salven en gran medida, aunque no completamente.

A menos que el gobierno federal aporte miles de millones de dólares en fondos de estímulo, los empleados del gobierno estatal perderán alrededor del 10% de su remuneración, y los dos sistemas universitarios de California perderán un total de 602 millones de dólares, lo que aumenta la posibilidad de que el costo de las matrículas se incremente. Por otro lado, los programas que ayudan a las personas sin hogar, a los ancianos, a los que dependen del gobierno para recibir seguro médico, o los fondos para las escuelas K-12 y las universidades comunitarias, no sufrirán la mayor parte de los recortes que Newsom propuso el mes pasado.

Dada la velocidad con la que la pandemia colapsó la economía de California, ya que Newsom proyecta que el desempleo ascenderá a un 24.5% este año, aunado a la prisa por negociar el plan de gastos, este acuerdo presupuestario “parece un punto medio razonable“, afirmó Chris Hoene, director ejecutivo del Proyecto de Presupuesto de California, el cual aboga por políticas económicas que beneficien a los californianos de ingresos bajos y medios.

“Pero en el contexto de lo que California necesita en este momento, parece que se queda corto”.

El plan incluye algunos aplazamientos y maniobras contables, así como la suspensión de una exención fiscal a las empresas que generaría unos 4,4 mil millones de dólares. Pero, este no incluye ningún aumento importante de impuestos, algo que muchos progresistas están impulsando para someterlo a votación de noviembre. Aunque los demócratas controlan el 75% de los escaños legislativos, el aumento de los impuestos sigue siendo un tema difícil en la Cámara de Representantes, y muchos demócratas de los distritos más importantes se muestran reacios a apoyarlos. La consideración de un impuesto relativamente pequeño sobre los productos de cigarrillos electrónicos en todas sus formas que Newsom propuso se pospuso hasta finales de este verano.

“Estamos en un dilema en el que tenemos líderes estatales trabajando en un modo de ‘hacer frente a lo inmediato’, en el que la urgencia de la [recesión] requiere respuestas más contundentes”, señaló Hoene.

“Están en modo austeridad”.

“LAS UNIVERSIDADES UC Y CSU SE VERÁN OBLIGADAS A EQUILIBRAR SU PRESUPUESTO A COSTA DE ESTUDIANTES TALENTOSOS QUE REÚNAN LOS REQUISITOS NECESARIOS.”

Audrey Dow, Campaign for College Opportunity

Al recurrir a las universidades para ajustar el presupuesto, el estado está efectivamente ejerciendo presión sobre una parte del gobierno que depende de un cliente que paga: el estudiante. Aunque las universidades aún no han dicho cómo responderán a la pérdida, la historia sugiere que es probable que haya aumentos en las matrículas.

“Las universidades UC y las CSU se verán obligadas a equilibrar su presupuesto a costa de estudiantes talentosos que reúnan los requisitos necesarios”, declaró Audrey Dow, vicepresidenta sénior de la organización Campaign for College Opportunity, un grupo de apoyo que respalda la ampliación del acceso a la educación superior. “Es probable que se aumente el costo de la matrícula y que se reduzca aún más el número de inscritos, en un momento en que las familias están en mala situación para costearlo, al igual que la economía de California”.

En general, los alumnos de las familias más pobres no sentirían el impacto del aumento de la matrícula universitaria porque están cubiertos por la ayuda financiera. Los alumnos de familias de clase media reciben menos ayuda, y por lo tanto es más probable que sientan el impacto de cualquier aumento.

Menos dinero en las universidades también implica menos plazas para estudiantes universitarios y más competencia para entrar en las universidades UC y Cal State. Dow señaló que la CSU podría establecer estándares más altos para la admisión o para ciertas especialidades.

Las familias de los empleados del gobierno estatal también podrían sentir los embates. El salario promedio de un empleado estatal es de unos 73,000 dólares, según el controlador del estado, y el acuerdo presupuestario prevé reducir su remuneración en un 10%. Los detalles exactos se definirán con cada sindicato. Hasta ahora, el sindicato de guardias de prisiones ha acordado un recorte salarial del 4.5% y el mayor sindicato de trabajadores del estado ha acordado un recorte salarial del 9.2%. En ambos casos, los aumentos salariales programados para julio se retrasarán dos años, y los empleados tendrán tiempo libre remunerado como parte del acuerdo.

A continuación se presentan otros puntos clave sobre el acuerdo presupuestario:

Recortar ahora y esperar que el Tío Sam cumpla

El acuerdo refleja un convenio entre Newsom, quien propuso 14,000 millones de dólares en recortes a menos de que el gobierno federal proporcionara fondos de estímulo antes del 1 de julio, y los legisladores, quienes buscaban hacer menos recortes y retrasarlos hasta el otoño. El plan aplica los recortes ahora —recortando 602 millones de dólares de la educación superior, 150 millones de los tribunales y 2,900 millones de los salarios de los empleados del estado— pero promete revocarlos si se reciben los fondos federales para el 1 de octubre.

“Los californianos están haciendo su parte. Ahora es imperativo que nuestras contrapartes federales aprueben un plan de ayuda responsable e integral para que los estados y las comunidades locales puedan continuar manteniendo a los estadounidenses a salvo, mientras lideran nuestra recuperación económica a nivel nacional”, expresaron en una declaración conjunta Newsom y los líderes demócratas de la Legislatura de California.

Preservar los servicios para los californianos más necesitados

Los legisladores rechazaron las propuestas de Newsom de recortar los servicios sociales y de salud a los cuales se les atribuye el haber mantenido a algunos californianos de bajos ingresos fuera de asilos para ancianos. El acuerdo final no reduce las horas de los auxiliares de salud en el hogar, no recorta los programas de comidas para los ancianos, no eliminará los fondos para el cuidado dental de los pacientes de Medi-Cal, ni eliminará los programas de salud que atienden a más de 47,000 ancianos y discapacitados de bajos ingresos y médicamente frágiles.

“Prácticamente he llorado a cántaros con lágrimas de felicidad”, comentó Debbie Toth, presidenta y directora ejecutiva de Choice in Aging, una organización sin fines de lucro que ofrece servicios de salud diurnos para adultos a 320 ancianos en los condados de Contra Costa, Napa y Solano.

Los programas para aliviar la falta de vivienda también se escaparon en gran medida de los recortes. (Una notable excepción es una reducción de 250 millones de dólares a un programa que ayuda a construir viviendas de ingresos bajos y moderados). Los líderes legislativos demócratas aseguraron 300 millones de dólares en ayuda para programas de gobiernos locales de viviendas para personas sin hogar que no figuraba en las propuestas sobre viviendas para después de la pandemia de Newsom.

Y el acuerdo presupuestario se apoya en la táctica de Newsom para aprovechar un resquicio de esperanza en medio de la pandemia: habitaciones de moteles baratas para gente sin hogar. California gastará 550 millones de dólares federales para comprar tantos hoteles como pueda antes de que la ayuda venza el 31 de diciembre. El plan consiste en que los condados, las ciudades y las organizaciones sin fines de lucro conviertan esos hoteles en viviendas más permanentes para los 150,000 residentes sin hogar del estado, un proceso que suele ser largo y costoso.

Ayuda limitada para los inmigrantes indocumentados

Mucho antes de que el coronavirus golpeara la economía, existía un tira y afloja político sobre cuánto debería gastar el estado para ayudar a los inmigrantes indocumentados. En los tiempos de auge de los últimos años, California amplió el programa de seguro médico de Medi-Cal para los pobres a fin de cubrir a los niños y jóvenes indocumentados.

Este año, Newsom y la Legislatura estaban negociando dos propuestas clave: una expansión de 64 millones de dólares del programa de seguro médico Medi-Cal para cubrir a los ancianos indocumentados mayores de 65 años, y una exención fiscal de 65 millones de dólares para los trabajadores indocumentados de bajos ingresos y para los niños menores de 6 años.

Al final, llegaron a un acuerdo, aceptando la exención fiscal para los padres trabajadores indocumentados, pero no la ampliación de la atención médica para los ancianos indocumentados. El presupuesto dice que el estado ampliará Medi-Cal para cubrir a las personas mayores indocumentadas en el futuro, cuando mejore la perspectiva fiscal a largo plazo.

“Sé que no podemos ganar en todo en la situación económica actual, pero es decepcionante”, declaró la senadora estatal María Elena Durazo, demócrata de Los Ángeles, que ha sido una pieza clave en el impulso de la atención médica para los ancianos indocumentados.

“¿Qué les digo? Aparte de decir, ‘Cuando las cosas mejoren’.”

Los periodistas de CalMatters Ana Ibarra, Matt Levin, Barbara Feder Ostrov, y Mikhail Zinshteyn contribuyeron a este informe.

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Laurel Rosenhall

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