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Betty Hunter y su estudiante de octavo grado tuvieron una desafiante primavera de educación a distancia.

Por un lado, Hunter se sintió “bendecida” porque su hijo Ángel recibió al menos alguna forma de instrucción en vivo cada día por parte de sus maestros de Mary L. Booker Leadership Academy, la escuela charter de San Francisco a la que él asistió esta primavera. Los educadores también se pusieron a disposición en horas de oficina, otra ventaja.

Además estaban las dificultades. Hunter se vio forzada a hacer equilibrio entre su día laboral y ser la maestra de facto de su hijo.  Ángel, que ya estaba detrás de su nivel de grado en matemáticas, tuvo problemas con la multiplicación y se atrasó más. Los servicios de educación especial eran difíciles de obtener. La escasa conexión a Internet en la urbanización pública donde viven hizo que a veces no puedan acceder a las clases virtuales.

A medida que las escuelas evalúan enormes cambios para reabrir físicamente, también tienen la presión de mejorar la calidad y el acceso a la educación a distancia — que esta primavera significó frecuentes oportunidades de participación para algunos estudiantes, y menos para muchos otros.

Ya sea en respuesta a brotes locales, por necesidad de apoyar la planificación híbrida, o debido a las preocupaciones de los padres, es probable que permanezca alguna forma de aprendizaje a distancia como parte de la manera en que las escuelas de California educan a estudiantes como Ángel.

El presupuesto firmado por el Gob. Gavin Newsom expresa claramente que el estado espera que las escuelas pongan en práctica la instrucción presencial “en la mayor medida posible” este otoño. Los líderes de la educación y un grupo de pediatras quieren que los estudiantes regresen a la escuela, diciendo que una primavera lejos de las aulas dio lugar a una pérdida de aprendizaje generalizada, más grave en los estudiantes desfavorecidos.

Sin embargo, los planes para la reapertura física permanecen inciertos para la mayoría de las escuelas de California. Algunos padres y maestros de alto riesgo se muestran inseguros ante el regreso a los campus. La rápida evolución del panorama de la salud pública del estado ha dificultado la planificación de las reaperturas en agosto y principios de septiembre. A pesar del presupuesto sin recortes para la educación, sigue habiendo costos extraordinarios para hacer frente a la compleja logística de crear escuelas con distanciamiento social que mitiguen el riesgo de propagación del coronavirus.

Los desafíos y los costos para asegurar mejores oportunidades de educación a distancia también son muy grandes. El jefe de las escuelas del estado, Tony Thurmond, dijo que al estado le costaría miles de millones de dólares equipar a 6 millones de estudiantes con computadoras y puntos de conexión Wi-Fi, y mejorar la conectividad a Internet en todo el estado. Las nuevas normas para la educación a distancia aprobadas por el gobernador y los legisladores estatales tienen el propósito de elevar la calidad del aprendizaje a distancia y la interacción que los estudiantes tienen con sus maestros.

A pesar de que esta primavera tuvo sus inconvenientes, Hunter planea que su hijo permanezca en su casa cuando comience octavo grado en San Francisco Unified’s Denman Middle School — teme que un regreso al campus signifique el riesgo de una posible exposición al coronavirus para su hijo y sus abuelos inmunocomprometidos.

Hunter y otros padres con la asociación sin fines de lucro Innovate Public Schools están presionando al distrito para que al menos proporcione dos horas por día de instrucción en vivo, priorizando el acceso a los dispositivos y a Internet para los estudiantes de bajos recursos, y creando un plan con los padres para tratar “la pérdida de aprendizaje por COVID” de los estudiantes.

“Mi hijo ya está atrasado,” dijo Hunter. “Da miedo. Si no creamos un plan (para la educación a distancia) ahora, durante el verano, entonces los estudiantes sólo seguirán atrasándose cada vez más en otoño”.

Una enorme brecha digital

Cuando las escuelas cerraron sus puertas en masa inesperadamente a mediados de marzo, uno de los obstáculos más inmediatos para reconectar a los estudiantes con sus instructores fue la enorme brecha digital del estado.

En todo el estado, cientos de miles de familias carecían de acceso a Internet o no contaban con la tecnología necesaria para el aprendizaje en línea, lo que dificultaba sus posibilidades de participar. Aunque muchos distritos compraron computadoras a gran escala esta primavera, la brecha digital sigue siendo enorme.

A mediados de junio, las escuelas de California informaron que necesitaban 765,000 dispositivos y 416,000 puntos de conexión Wi-Fi, según los cálculos del Departamento de Educación de California. El estado ha distribuido 65,000 dispositivos y 100,000 puntos de conexión, una parte del total necesario.

Miles de escuelas en todo California dicen que necesitan más computadoras y puntos de conexión Wi-Fi para sus estudiantes y maestros, aunque las respuestas a una encuesta estatal mostraron una mayor necesidad en las comunidades del Valle Central, así como la demanda generalizada de una Internet eficaz que incluya a los estudiantes de las escuelas rurales y urbanas.

En Los Ángeles, aproximadamente 250,000 hogares con niños en edad escolar no tenían una computadora o Internet de banda ancha para el aprendizaje en línea esta primavera, según un informe de políticas de la University of Southern California. Las necesidades de conectividad estaban fuertemente relacionadas con los niveles de ingresos de las familias, siendo más probable que los hogares más pobres quedaran digitalmente excluidos.

La pandemia puso de manifiesto las desigualdades en la infraestructura en los distritos escolares de California que permitieron que algunos sistemas locales pasen a la educación a distancia de manera más ágil que las escuelas que no tenían suficientes computadoras y puntos de acceso para distribuir inmediatamente a los estudiantes. Aunque la cantidad de financiamiento para la infraestructura escolar difiere a través de los distritos locales, varios líderes locales cuyas escuelas fueron preparadas con tecnología dijeron que eso era el resultado de años de toma de decisiones bien pensadas. En el estado, muchos hogares no pueden permitirse el acceso a Internet de alta velocidad o viven en zonas del estado donde la conectividad no es eficaz.

Unir la brecha digital de California, a la que Thurmond ha descrito como “vergonzosa” cuesta un precio muy alto, aunque los líderes estatales han instado a las escuelas a asegurar que los estudiantes tengan la tecnología necesaria para el otoño como parte de sus planes de reapertura.

Costaría $500 millones equipar a todos los estudiantes con tecnología para la educación a distancia, y $6 mil millones para mejorar el ancho de banda en todo California, según Thurmond. Desde abril, él ha pedido a las empresas de tecnología y a las organizaciones filantrópicas que donen a la causa, y el estado ha presionado a proveedores como Verizon para que ofrezcan acceso a Internet a precios asequibles para las familias de bajos ingresos.

“Si bien hemos avanzado mucho en nuestros esfuerzos por cerrar la brecha digital, cientos de miles de nuestros estudiantes y familias más vulnerables aún carecen de acceso a las herramientas básicas necesarias para conectarse a su aprendizaje,” dijo Thurmond. “En el mundo actual, la tecnología es tan importante como la electricidad”.

Cómo abordar la implementación desigual

La calidad de aprendizaje y las oportunidades para participar han variado enormemente para los estudiantes del estado esta primavera.

Si bien algunas escuelas ya tenían la infraestructura para enseñar a los estudiantes en línea, otras no la tenían, lo que retrasó el lanzamiento de la educación a distancia más de un mes en algunos casos. Mientras que algunas escuelas establecieron expectativas claras de que los maestros debían conectarse con los estudiantes todos los días, o durante un período de tiempo determinado cada semana, algunos padres en algunas escuelas que no lo hicieron dijeron que recibieron poco apoyo o interacción por parte de sus educadores.

Algunos estudiantes inmigrantes en hogares con dificultades financieras debido a la crisis económica inducida por la pandemia combinaron su escolarización con el trabajo en los campos para ayudar a mantener a sus familias. El año escolar esencialmente finalizó el 13 de marzo — el viernes en que la mayoría de los distritos anunciaron los cierres de los campus — para una cantidad desconocida de estudiantes que se desconectaron de sus escuelas y nunca se reintegraron. 

Los cierres afectaron negativamente a los estudiantes de inglés del estado, que incluye a 1 de cada 5 estudiantes de California, cuyo progreso depende de poder interactuar con compañeros de clase que tienen fluidez en el idioma. Alrededor del 34% de los 423 maestros y administradores que respondieron a la encuesta de compromiso del estudiante realizada por Californians Together dijeron que sus estudiantes de inglés tenían en promedio una hora o menos de instrucción cara a cara por semana durante la educación distancia.

Un análisis nacional de casi 500 distritos escolares mostró que aproximadamente un tercio de los distritos esperaban que sus maestros sigan enseñando luego del cierre físico de las escuelas.

“No todos los estudiantes obtuvieron el mismo nivel de instrucción o de apoyo por parte de sus escuelas,” dijo Heather Hough, director ejecutivo de Policy Analysis for California Education, un centro de investigación con base en la Universidad de Stanford. “Y nosotros sabemos que, en gran medida, los estudiantes que son más vulnerables en muchos casos fueron los que recibieron el menor apoyo educacional”.

La experiencia de aprendizaje demostró ser diferente, incluso entre los maestros de un estudiante. Marta López, madre de tres hijos en Santa Ana, dijo que dos de sus hijos tuvieron diversos niveles de contacto con sus instructores.  Cada uno tuvo seis maestros en Carr Intermediate School esta primavera, algunos de los cuales se comunicaban regularmente con ellos y le ofrecían instrucción en vivo. La mayoría, dijo López, “solamente asignaban tarea”.

La educación a distancia, dijo López, fue un mal sustituto de la instrucción en persona, y agregó que quiere que sus hijos vuelvan a la escuela para que puedan socializar con sus compañeros de clase y estar más comprometidos con la escuela. Con poco apoyo por parte de la escuela de sus hijos, López dedicó horas los días de semana para asegurarse de que sus hijos sigan el ritmo de las clases, a veces buscando videos tutoriales de YouTube para ayudarlos con sus tareas.

No todos los compañeros participaban en las clases virtuales, observó López, y ella lamentó que la escuela no haya indicado que hacer las tareas fuera obligatorio. Debido a que su hijo menor, de cuarto grado, y el mayor, de primer año, tenían clases virtuales al mismo tiempo, siempre suplicó a su tercer hijo que se mantuviera alejado de Internet, para no interrumpir la débil conexión de la casa.

“Preferiría que ellos regresen a la escuela en persona, porque hacer la tarea en casa es muy difícil,” dijo López en español. “Es complicado para los estudiantes, y entiendo que es difícil para los maestros”.

El presupuesto aprobado por la Legislatura y firmado por el Gob. Gavin Newsom incluye nuevas normas para la educación a distancia que intentan tratar algunas de las inconsistencias que hubo en las implementaciones en las escuelas en la primavera.

Estas nuevas normas requerirán “interacción diaria en vivo” entre los estudiantes y sus instructores con la educación a distancia, o correrán el riesgo de perder el financiamiento del estado. Las escuelas deberán hacer un seguimiento de la asistencia y la participación de los estudiantes — que no fueron exigidos durante esta primavera.

También deben asegurar que los estudiantes estén equipados con dispositivos e Internet para el aprendizaje en línea y diseñar planes para involucrar a los estudiantes si se retiran de la escuela por más de tres días.

Las normas no establecen requisitos sobre cuánto deben ofrecer las escuelas de instrucción en vivo a los estudiantes. Aunque hay muy poca investigación sobre las estrategias eficaces para la educación a distancia, los expertos dicen que la instrucción en vivo debería ser un componente básico de la educación a distancia y los padres en muchas comunidades han pedido más oportunidades para la instrucción en vivo.

En una audiencia legislativa en junio, Linda Darling-Hammond, presidente del Consejo Estatal de Educación, les dijo a los legisladores que las escuelas deberían ofrecer al menos una hora de instrucción en vivo a los estudiantes mediante la educación a distancia, y hasta 4 horas por día, dependiendo de la edad de los estudiantes.

Una coalición de grupos de derechos humanos pidió a los legisladores que incluyan un requerimiento de al menos tres horas de instrucción en vivo por día para la educación a distancia. La coalición de grupos dijo que temían que las nuevas normas “abran la puerta para que la mayoría de los minutos de instrucción se llenen con ‘tareas’”.

Las nuevas normas de aprendizaje a distancia del estado ofrecen a las escuelas flexibilidad en la forma en que establecen sus programas para el otoño. Por ejemplo, aunque las normas establecen una cantidad mínima de minutos de instrucción diaria, las escuelas podrían cumplir esos requisitos mediante una combinación de interacción entre estudiantes y maestros y el “valor del tiempo” del trabajo escolar que los estudiantes deberán realizar.

“Creemos que veremos consistencia entre las aulas,” dijo Thurmond acerca de los nuevos requisitos para la educación a distancia, agregando que las pautas para las normas para la educación a distancia están próximas a llegar.

“Aunque no será una talla única para todos, creemos que veremos la consistencia que apoyará la calidad para la continuidad del aprendizaje”.

Desafíos para los estudiantes con necesidades

Esta primavera fue más difícil para los estudiantes que ya necesitaban mayor atención por parte de sus escuelas.

Muchos de los jóvenes de hogares de acogida y de justicia juvenil que Megan Stanton-Trehan representa como directora de Youth Justice Education Clinic en Loyola Law School tuvieron dificultades para adquirir tecnología para la educación a distancia, y los esfuerzos por parte de las escuelas para comunicarse con ellos fueron variados.

Un estudiante de Los Angeles Unified terminó el semestre haciendo la tarea en un celular, por lo que resultaba difícil que participe en la escuela. Otra estudiante con ansiedad que recibía poco apoyo por parte de la escuela se vio abrumada con el trabajo en línea y “fue como que se apagó y dejó de hacer todo,” dijo Stanton-Trehan. Las escuelas de algunos clientes “se adelantaron” y enviaron a sus empleados a entregarles personalmente una computadora en sus casas luego de enterarse de que los estudiantes no tenían transporte para retirar un dispositivo, dijo ella.

“Lo desafiante es que se ha hecho de manera muy desigual en los distritos escolares,” dijo Stanton-Trehan acerca de la educación a distancia. “En realidad, solamente depende de la suerte de donde se encuentren los niños, y eso es problemático”.

Más allá de los créditos, Obed Lerma estaba decidido a recuperar sus cursos para graduarse a tiempo, pero las reiteradas dificultades técnicas sofocaron los esfuerzos para terminar las tareas escolares. El joven de la escuela Leland High en San José con frecuencia tuvo que restablecer la contraseña de su correo electrónico de estudiante, un problema que ha persistido después de que se dio de baja brevemente de la escuela. Pero lo que era una molestia técnica, pronto se convirtió en un impedimento para acceder al trabajo durante la educación a distancia.

Aunque los maestros eran comprensivos y accesibles, Lerma dijo que la educación a distancia era “algo nuevo para mí”.

“Creí que iba a ser un poco más fácil, pero honestamente es difícil,” dijo él.

Los días que no podía entrar al sistema, Lerma intentó mantener su mente ocupada, escribiendo canciones en su cuaderno o ayudando a su mamá en la cocina.

“Realmente estoy intentando aumentar mis créditos, realmente estoy tratando de graduarme,” dijo Lerma. “Simplemente quiero un futuro mejor para mí. Quiero ser ingeniero”.

Jamie Olney, maestro de mediana edad del Distrito Escolar Empire Union al este de Modesto, dijo que algunos estudiantes habrán experimentado una severa pérdida de aprendizaje para cuando empiece la escuela en otoño. Dirigirse a los estudiantes que se han quedado atrás en la educación a distancia requerirá respuestas urgentes por parte del estado y de los distritos locales, dijo Olney al panel de legisladores.

Cuando su distrito hizo la transición de los paquetes en papel a la instrucción en vivo en la semana del 4 de mayo, Olney todavía tenía que escuchar a una de sus estudiantes de inglés. La estudiante no tenía manera de retirar una computadora de la escuela porque tenía que cuidar de su sobrina pequeña y su madre trabajaba en turnos de 12 horas en una planta de envasado local.  Luego de intentar entregar una computadora en el parque de caravanas donde ella vivía, Olney descubrió que su hogar no tenía Internet.

El distrito Empire no ofrecerá escuela de verano, dijo Olney, y entre el intervalo de 5 meses entre los cierres y el comienzo del nuevo trimestre, la estudiante habrá pasado de ser capaz de escribir ensayos de cinco párrafos a tener dificultades para hablar inglés.

Los estudiantes como ella “necesitan y se merecen mucho más” escolarización durante la pandemia de la que reciben, dijo Olney.

“Lamentablemente, su experiencia es demasiado común,” dijo ella.

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Ricardo Cano

Ricardo Cano covers California education for CalMatters. Cano joined CalMatters in September 2018 from The Arizona Republic and azcentral.com, where he spent three years as the education reporter. Cano...