In summary

La SB 1141 permite describir el control coercitivo del abusador, que incluye el comportamiento psicológicamente dañino y abusivo, como evidencia de apoyo en las audiencias del tribunal familiar y en los juicios penales.

Por Susan Rubio, En Exclusiva Para CalMatters

La senadora estatal Susan Rubio, demócrata de Baldwin Park, representa al Distrito 22 del Senado, senator.rubio@senate.ca.gov.

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La pandemia COVID-19 ha permitido que la violencia doméstica se esconda tras puertas cerradas y sea olvidada lentamente. Muchos de nosotros —sobrevivientes y defensores— durante años hemos trabajado duro para que este tema salga de las sombras, pidiendo a los políticos que escuchen historias y verdades incómodas. Este daño duradero desgarra el tejido de nuestra sociedad de maneras sutiles y obvias, y afecta a generaciones. 

Mientras luchamos para que esto no suceda, debemos seguir presionando para conseguir más herramientas legales para las víctimas, especialmente ahora, ya que muchas están atrapadas en hogares y situaciones financieras cada vez más vulnerables. 

Por eso el proyecto de ley del Senado 1141 es una pieza crítica de legislación que debe ser aprobada este año. Mi proyecto de ley amplía las protecciones para las sobrevivientes permitiéndoles describir el control coercitivo de su abusador, que incluye el comportamiento psicológicamente dañino y abusivo, como evidencia de apoyo en las audiencias del tribunal familiar y en los juicios penales. Refleja la realidad de la violencia doméstica.

Los abusadores utilizan las mismas tácticas una y otra vez. Su comportamiento suele incluir la violencia física, pero no siempre. Junto con el abuso físico y verbal, los sobrevivientes han testificado repetidamente: ser aislados a la fuerza de sus amigos y parientes u otro tipo de apoyo; si son inmigrantes, ser amenazados por su estatus; ser privados de las necesidades básicas; tener bloqueadas las comunicaciones diarias con el mundo exterior; y ser impedidos de acceder a sus propios fondos personales o recursos económicos. 

Todos necesitamos escuchar las historias de las víctimas para comprender lo urgente que es esto, sin importar lo horribles que sean los detalles. Como la superviviente que, de joven, se vio alejada de su red de apoyo y aislada de sus propios recursos económicos. También fue atada, torturada y empujada hasta el punto de intentar suicidarse varias veces. O la sobreviviente cuyo abuso comenzó cuando era una joven adolescente y continuó a través de la edad adulta hasta que pudo romper el ciclo. Esto es contra lo que todos deberíamos luchar. 

Este proyecto de ley no sólo ayudará a las víctimas permitiéndoles escapar de las relaciones abusivas, sino que también tendrá un efecto positivo y ondulante para muchas de nuestras comunidades, disminuyendo los impactos negativos para las víctimas, sus hijos traumatizados y otros miembros de la familia y amigos. 

Cuenta con el apoyo de Crime Victims United of California, Elizabeth House, FreeFrom, Pathways for Victims of Domestic Violence, Peace Over Violence, StrengthUnited, y la YWCA de San Gabriel Valley, y está patrocinado por la Oficina del Fiscal de la Ciudad de Los Ángeles. 

Lamentablemente, mientras California se enfrenta a una pandemia histórica, me temo que nuestro movimiento para poner fin a la violencia doméstica se va deslizando hacia abajo en la lista de prioridades. Esto es un error y carece de la visión a largo plazo que se necesita de manera crítica. Las pruebas son irrefutables. 

En tiempos de desastres naturales y crisis, los índices de violencia en la pareja aumentan históricamente, especialmente entre los hogares que experimentan una tensión financiera significativa. La pandemia ha demostrado que esta tendencia histórica es una realidad para los supervivientes de la violencia doméstica, ya que los jefes de policía de todo el país informaron de un aumento del 10% al 30% en las agresiones por violencia doméstica en las dos primeras semanas después de que se declararan las órdenes de permanencia en el hogar en marzo. El aumento del aislamiento de las víctimas ha creado un ambiente en el que el abuso, incluyendo el comportamiento que se considera control coercitivo, tiene más probabilidades de pasar desapercibido y nunca ser reportado.

La violencia doméstica está entrelazada con los desafíos que nuestras comunidades enfrentaron antes y ahora. La pandemia sólo ha servido para ocultar lo que está sucediendo a puerta cerrada. Nunca volveremos a los días de ignorar a nuestras hermanas y hermanos necesitados. Ya no nos quedaremos en las sombras y permaneceremos en silencio. 

Por eso necesitamos que todos los que dicen que acabar con la violencia doméstica es una prioridad se unan con nosotros hoy y aprueben la SB 1141.

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