In summary

Mientras que muchos distritos escolares en las áreas más pobladas del estado se han visto prácticamente obligados a comenzar el año escolar con clases a distancia, los menos poblados tienen opciones.

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Los estudiantes hacen fila frente a seis mesas separadas por 20 pies de distancia en todo el extenso césped de la Escuela Preparatoria Bishop Union. Los empleados de la escuela procesaron sus formularios de inscripción, desafiando el calor de tres dígitos en una soleada tarde de martes.

Los muchachos socializaron durante los 15 minutos que estuvieron allí. Compraron anuarios, recogieron tarjetas de identificación y únicamente se quitaron las mascarillas cuando fue el momento de mostrar su sonrisa ante la cámara para tomarse la foto anual. 

De vez en cuando la voz de Wanda Summers, la secretaria del director, irrumpía por el parlante con recordatorios amistosos. “Recuerden mantener el distanciamiento social a menos que vivan en la misma casa”, decía. “Asegúrense de que sus mascarillas les cubran la nariz”. 

“Era algo parecido a la normalidad”, dijo Summers. “Es nuestro día de inscripción. Hacemos esto todos los años.”

Decisiones de reapertura

La gran mayoría de las escuelas públicas y privadas de California comenzarán el nuevo año académico de forma remota, ya que los casos de coronavirus, hospitalizaciones y muertes continúan aumentando. Pero algunas escuelas, como las del Distrito Escolar Unificado de Bishop del condado de Inyo, estarán entre las primeras del estado en reabrir físicamente las aulas, lo cual ofrece la oportunidad para estudiar casos de cuándo y cómo reincorporar a chicos y a adultos a los campus de forma segura.

De los 6.1 millones de estudiantes de K-12 de California, más del 97% vive en los 38 condados que figuran en la lista de vigilancia COVID-19 del estado, lo que en efecto elimina la oportunidad para la instrucción en persona hasta que sus condados estabilicen los índices de contagio y se mantengan fuera de la lista durante 14 días. Los 164,000 estudiantes restantes viven en los 20 condados que no están en la lista de vigilancia. 

En Bishop, un pueblo del valle de Owens en la falda de la cordillera Sierra Nevada ubicado en un condado remoto que ha evitado en gran medida el virus, las aulas estarán abiertas.

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Usando mascarillas y sentados con distancia en torno a una mesa en forma de herradura, el jueves pasado durante una reunión de cuatro horas, la junta escolar de Bishop decidió dar a los padres del distrito de 2000 estudiantes la opción de aprendizaje a distancia a tiempo completo o un horario híbrido, en el que los estudiantes asisten a clase en persona durante una parte de la semana y aprenden a distancia durante la otra. 

“Tenemos el privilegio de estar en un condado que tiene un índice bajo (de pruebas positivas) y tenemos la oportunidad de hacerlo. Muchos lugares del estado ni siquiera tienen la opción”, expresó Taylor Ludwick, miembro de la junta escolar y veterinaria.

“Todos los escenarios entrañan riesgos… y son aterradores”, dijo. “No es una propuesta fácil de asimilar, pero creo que estos chicos tienen mucho que perder si no pueden ir a la escuela”.

Diferencias rurales

La temporada de regreso a la escuela en California y en el resto del país está ocurriendo en un momento en que docenas de estados están observando aumentos repentinos de casos, lo que hace que miles de distritos escolares, incluyendo 12 de los 15 sistemas más grandes del país, comiencen el año de forma remota.

Las escuelas de por lo menos otros dos estados tuvieron estudiantes cuyas pruebas de coronavirus resultaron positivas al día siguiente de la reapertura. El regreso a clases de los estudiantes también se ha planteado como una posible causa del rebrote del coronavirus en Israel. Sin ayuda federal, un descenso sostenido de los casos y extensas pruebas y medidas de rastreo de contactos, los funcionarios escolares de todo el país han puesto en duda que las escuelas puedan reabrir y permanecer abiertas de forma segura.

El enorme sistema de escuelas públicas de California alberga el segundo distrito escolar más grande del país, así como cientos de pequeños distritos, algunos con tan solo cinco estudiantes, cada uno con comunidades diversas.

Los desafíos que enfrentan los distritos rurales de Bishop y Lone Pine en la reapertura quizá no sean pertinentes para las grandes escuelas urbanas del área de la Bahía y de Los Ángeles. Pero casi todos los distritos escolares y comunidades de California en algún momento de este año probablemente estarán en la misma situación que Bishop, lidiando con la decisión de si reabrir físicamente las escuelas y cómo hacerlo, una vez que tengan la luz verde de las autoridades de salud pública del estado.

“Averiguaremos si esto brinda más tranquilidad o genera más ansiedad en el resto del estado, a medida que estas escuelas vuelvan a funcionar”, dijo Tim Taylor, director ejecutivo de la Asociación de Pequeños Distritos Escolares. “Todo el mundo está pensando en lo peor que puede pasar. Tal vez cuando reinicien las clases estas escuelas modelo, que tendrán jornadas presenciales, nos brindarán cierta tranquilidad y mitigarán nuestra ansiedad”.

Muchas de las escuelas rurales del estado tienen espacio adicional para extender las aulas y cumplir con los requisitos de las normas de distanciamiento social, en parte debido a la disminución de las inscripciones en las comunidades más distantes, dijo Taylor.

Como ha sido el caso a lo largo de la pandemia, hay una gran variación en la forma en que los 200 distritos escolares de los 20 condados que no están en la lista de vigilancia del estado están eligiendo comenzar el nuevo año.

En el condado de Lake, en el norte de California, por ejemplo, cuatro de los seis distritos escolares decidieron comenzar el año con la enseñanza a distancia, con planes de introducir gradualmente un modelo híbrido.

“Todo el mundo está pensando en lo peor que puede pasar. Tal vez cuando reinicien las clases, estas escuelas modelo que tendrán jornadas presenciales nos brindarán cierta tranquilidad”.

TIM TAYLOR, ASOCIACIÓN DE PEQUEÑOS DISTRITOS ESCOLARES

En el condado de Shasta, los distritos escolares de Redding y Shasta Union High ofrecerán instrucción en persona, y este último planea tener estudiantes en clase cinco días a la semana. Shasta Union planea exigir a los estudiantes y profesores que usen mascarillas, configurar las aulas para que estén más separadas y prohibir el contacto personal entre los estudiantes, entre otras reglas. 

Seis de los 15 distritos escolares del condado de El Dorado ofrecerán una programación híbrida, y el resto comenzará con clases a distancia a tiempo completo. La escuela primaria Buckeye Union, a unos 45 minutos al este de Sacramento, es el distrito escolar de California más grande que actualmente no está afectado por las restricciones de reapertura. Los 8900 estudiantes del distrito comenzarán con clases a distancia y los funcionarios de la escuela considerarán la posibilidad de reabrir físicamente los campus una vez que el condado de El Dorado pueda realizar pruebas para detectar el virus y procesar los resultados en un plazo de 48 horas, y que sus índices de contagio desciendan a menos de 100 casos positivos por cada 100,000 residentes.

El Distrito Escolar Unificado del Condado de Mariposa, cerca de 170 millas al oeste de Bishop, también comenzará con la enseñanza a distancia a tiempo completo. En una carta del 27 de julio dirigida a las familias, el superintendente Jeff Aranguena dijo que, aunque el estado proporcionó “orientación y mandatos con respecto a cuándo una escuela o distrito debe cerrar sus campus, tanto el gobernador como [el Departamento de Salud Pública de California] no han proporcionado mandatos ni métricas sobre cuándo se pueden reabrir de forma segura”. 

Las escuelas, añadió, todavía necesitan más orientación para poder tomar decisiones responsables sobre la reapertura.

Parte de la decisión de retomar las clases a distancia del Distrito de Mariposa tuvo que ver con la cautela de que el condado, donde se encuentra el Parque Nacional Yosemite, lugar en el que han aparecido pruebas recientes de la presencia del virus, podría acabar en la lista de vigilancia del estado. Otro factor fue que el distrito simplemente no contaba con toda la logística para que los estudiantes pudieran presentarse en persona para el 20 de agosto, el primer día de clases.

El distrito, que el año pasado comenzó con dos conductores de autobús menos, todavía no tiene suficientes conductores para las rutas adicionales que se requerirían para transportar a los estudiantes y cumplir con las prácticas de distanciamiento social. Algunas escuelas pequeñas y remotas como la Primaria del Valle del Parque Nacional Yosemite, con 34 estudiantes, posiblemente podrían reincorporar a los estudiantes antes de lo previsto.

“Tenemos muchos obstáculos para llegar a ese punto”, dijo Ceci Archer, asistente ejecutiva del superintendente del distrito.

Solicitud de exenciones

El Distrito Escolar Unificado del Valle de Lucerna se encuentra en el alto desierto del condado de San Bernardino, un distrito escolar de 750 estudiantes ubicado en el condado geográficamente más grande de los Estados Unidos. A la comunidad del distrito le gustaría reabrir físicamente, pero el camino para hacerlo es difícil.

El condado de San Bernardino está en la lista de vigilancia del estado, pero incluso las escuelas de esos condados tienen un camino para reabrir las aulas a los estudiantes de K-6 mediante las exenciones de las escuelas primarias

Las escuelas pueden presentar exenciones, que el estado introdujo en sus normas del 17 de julio para la reapertura de escuelas, si pueden demostrar que cuentan con el apoyo de los sindicatos locales de maestros y empleados, de grupos de padres y de la comunidad. Aunque los funcionarios de salud de los condados tomarán tales decisiones en función de su situación específica, el estado recomienda que los condados no consideren la posibilidad de aprobar ninguna exención si sus índices de contagio son superiores a 200 casos por cada 100,000 residentes.

“Apresurarse a reabrir las escuelas es sencillamente una imprudencia”.

JEFF FREITAS, PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE MAESTROS DE CALIFORNIA

Peter Livingston, superintendente del Distrito Escolar Unificado del Valle de Lucerna, dijo que el proceso efectivamente impide que su distrito ofrezca instrucción en persona a pesar del fuerte apoyo de los maestros, padres y empleados del distrito.

Livingston solicitó una exención para reabrir físicamente la escuela primaria Lucerne Valley el mismo día que el gobernador Gavin Newsom reveló los nuevos mandatos en un intento forzado de que los estudiantes más jóvenes comiencen clases el 6 de agosto en los campus. Alrededor del 87% de los maestros apoyan un regreso híbrido o completo al campus, dijo Livingston, agregando que 6 de cada 10 familias encuestadas dijeron que querían clases presenciales.

Pero si bien en las 750 millas cuadradas que conforman el Valle de Lucerna hay unos 55 casos confirmados de coronavirus por cada 100,000 residentes, según cifras que el departamento de salud del condado compartió con Livingston, hasta el sábado el condado en su conjunto tenía un índice de 239 casos por cada 100,000 residentes.

“Nos están agrupando en la categoría de las grandes áreas metropolitanas de San Bernardino, y estamos lejos de eso”, dijo Livingston.

El estado introdujo estas exenciones para las escuelas primarias apuntando a las investigaciones que muestran que los niños de 12 años o menos corren menos riesgo de contraer, propagar y sufrir complicaciones graves por el virus. Sin embargo, las exenciones han sido objeto de una fuerte presión por parte de los dos sindicatos de maestros del estado y algunos expertos en instalaciones escolares que señalaron que la aprobación de las exenciones no tiene en cuenta factores críticos como el hecho de que las aulas tengan una ventilación adecuada.

“Apresurarse a reabrir las escuelas es sencillamente una imprudencia”, dijo Jeff Freitas, presidente de la Federación de Maestros de California, calificando las exenciones como “un gran error”. 

“Las decisiones sobre la reapertura de las escuelas deben fundamentarse en el único objetivo de mantener a nuestros alumnos, nuestras familias y nuestras comunidades bajo resguardo”, dijo. “Desafortunadamente, la orientación reciente del estado y los permisos de exención son decepcionantes en este sentido”.

El compromiso de los profesores

En Bishop, la superintendente Katie Kolker dijo que el distrito aprendió muchas lecciones del funcionamiento de las escuelas de verano con distanciamiento social. Por ejemplo, dijo, “los estudiantes necesitan descansos frecuentes de la mascarilla”. Necesitan tiempo para estar afuera, distanciados, sin sus coberturas faciales. El director de una escuela primaria sugirió que los estudiantes tuvieran las mascarillas sujetadas con cordones para que fuera menos probable que las perdieran y esta práctica se popularizó rápidamente.

Kolker no está seguro de si los grupos más grandes de estudiantes mantendrán el distanciamiento durante las porciones no estructuradas del día, como el almuerzo, sin supervisión, pero añadir más adultos o un supervisor de pasillo para vigilar tampoco parece una solución adecuada. “Tener vigilancia en todo momento hará que el ambiente sea poco acogedor”, dijo.

El antiguo consejero y director de la escuela alternativa se ha preguntado cómo se han comportado los estudiantes con condiciones de vida inestables durante la pandemia y cuán deprimidos y ansiosos están los alumnos de Bishop.

“Si no nos esforzáramos mucho (para reabrir), estaríamos perjudicando a nuestra comunidad porque estos chicos nos necesitan”, dijo Kolker.

Stacy Van Nest, una profesora de matemáticas de la preparatoria Bishop que también es la directora de deportes de la escuela y presidenta del sindicato de profesores del distrito, dijo que todavía hay que resolver muchos aspectos logísticos. La cuestión clave que todavía no se ha resuelto es de qué manera los profesores del distrito equilibrarán las clases presenciales y supervisarán a los estudiantes en la enseñanza a distancia. 

Aunque el distrito está considerando echar mano de sus reservas para contratar más maestros y de esta forma reducir la carga de trabajo y disminuir el tamaño de las clases aún más, “el resultado final es que todos estamos haciendo más”, dijo Van Nest.

Cerca de nueve de cada diez profesores se sumaron al intento de ofrecer clases híbridas, dijo Van Nest, aunque Kolker reconoció que a algunos profesores les preocupa retomar las clases en persona.

“Las condiciones de trabajo de nuestros profesores son las condiciones de aprendizaje de nuestros estudiantes, así que queremos asegurarnos de que es lo mejor para todos”, dijo Van Nest.

Reanudar las clases en persona el 18 de agosto, aunque faltan menos de dos semanas, está lejos de estar garantizado. Para complicar más los planes de reapertura, el departamento de salud del condado local advirtió el lunes que un incremento en los casos podría hacer que el condado de Inyo se incluyera en la lista de vigilancia del estado si los casos siguen aumentando.

A veces parece inevitable que el distrito tenga que cerrar los campus de nuevo, dijo Kolker. Incluso un regreso temporal en persona a las escuelas ayudaría a fortalecer relaciones entre los estudiantes y los profesores, haciendo que el aprendizaje a distancia sea una experiencia más satisfactoria. La imprevisibilidad, dijo, será un tema constante este año escolar.

El martes, cuando finalizó el día de inscripción en la Preparatoria Bishop Union, Summers y el secretario de la escuela hojearon rápidamente los paquetes que las familias entregaron. La mayoría de los 650 estudiantes de la escuela optaron por la instrucción en persona, dijo.

Summers, la presidenta del sindicato local de empleados clasificados que celebrará su cumpleaños número 60 a finales de agosto, se muestra “un poco aprehensiva” ante la reapertura física de la escuela, señalando que su edad la pone en riesgo. En una encuesta informal realizada entre los empleados de las escuelas se comprobó que muchos apoyaban los esfuerzos del distrito, pero lo que más les preocupaba era la gran incertidumbre sobre lo que sucederá una vez que las escuelas vuelvan a abrir sus puertas.

Cuando los estudiantes regresen a la Preparatoria Bishop Union para el primer día de clases, verán señales en las paredes que les dirán en qué dirección deben caminar. Se colocarán varias estaciones de lavado de manos en el campus. Habrá un desinfectante de manos en cada aula. Una gruesa pared de plexiglás separa ahora el mostrador del escritorio de Summers de los visitantes. 

“Creo que estamos en vías de estar completamente preparados”, dijo Summers. “Pero ¿realmente puedes estar completamente preparado para esto?”

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