In summary

El contagio del coronavirus ha sido masivo en lugares de trabajos esenciales en toda California, pero muchos condados no informan al público sobre estos brotes, lo que plantea interrogantes sobre a quiénes se está protegiendo en verdad.

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El condado de Napa no recoge datos sobre los brotes del coronavirus en los lugares de trabajo.

El condado de Sonoma sí lo hace, pero no los identifica porque comprometería la relación laboral del condado con los empleadores.

El condado de Alameda no compartirá información sobre los lugares de los brotes para proteger la privacidad de los involucrados y evitar lo que un funcionario de salud denominó un estigma injustificado.

Desde las plantas empacadoras de carne hasta las obras de construcción y los campos de lechuga, el coronavirus ha estallado en lugares de trabajo esenciales en toda California. Pero como el estado carece de una política uniforme para informar sobre los brotes en el trabajo, la tarea de notificar al público, en particular a los trabajadores, ha recaído en los departamentos de salud pública de los condados. Eso resulta en incongruencias a lo largo de todo el estado, lo que plantea interrogantes sobre a quién se está protegiendo en verdad: ¿al empleador o al empleado? Mientras que algunos funcionarios prefieren equivocarse al ser muy transparentes, otros se niegan a revelar los brotes existentes para preservar la cooperación de los empleadores, quienes no están legalmente obligados a informarlos.

Los trabajadores esenciales de California se preguntan si algunos de sus colegas han contraído este virus potencialmente mortal, y si es así, ¿cuántos de ellos? La información sobre los brotes llega esporádicamente a los periodistas, a menudo como resultado de información que los trabajadores comparten con miedo.

Temor a contraer el virus en el trabajo

María, una empleada de un almacén frigorífico en el condado de North Kern, dijo que cree que al menos 13 personas, o más de un cuarto de sus colegas, han contraído el virus. Por lo general, los condados definen un brote como tres o más personas que han tenido un resultado positivo en la prueba de la COVID-19 y que estuvieron en contacto en un mismo lugar.

La empresa informó a los trabajadores después de que surgiera un caso y sometió a pruebas a todos los empleados, pero desde entonces ha guardado silencio.

“Da miedo”, dijo. “Solo nos enteramos a través de otras personas; no de nuestro jefe o los supervisores. Son rumores y rumores y de repente ya no vemos a esa persona.”

Está especialmente asustada de contagiarse con el virus y transmitírselo a sus dos hijos, de 8 y 14 años. Usó su segundo nombre y se negó a identificar a su empleador, porque temía represalias. El condado de Kern no respondió a las preguntas sobre si rastrean los brotes o los informan.

“Soy una madre soltera”, dijo María. “Necesito dar de comer a mis hijos”.

En algunos casos, los condados pueden tener buenas razones para querer mantener los brotes fuera de la luz pública. Los departamentos de salud locales confían en que los empleadores los alerten voluntariamente sobre la presencia de estos, pero los empleadores quizá no lo hagan si temen que esto aparezca en un periódico. Además, los organismos de salud pública de los condados indican que el contar con fondos limitados ha obstaculizado sus respuestas al coronavirus, aunque ninguno cita esto como una razón para no publicar los brotes en el lugar de trabajo.

Por el contrario, la Autoridad de Salud de Oregón comenzó a publicar en línea todos los brotes en el lugar de trabajo en mayo, después de enfrentarse a críticas por no alertar al público sobre un brote en una empresa de frutas. El director Patrick Allen dijo que: “La OHA cree que un enfoque estatal permanente y transparente para informar sobre los casos de COVID-19 en los lugares de trabajo brindará a los oregonianos más información que los ayude a evitar el contagio de COVID-19”.

Propuestas para mejorar la transparencia

Legislación en trámite en California podría ser de utilidad. Un proyecto de ley presentado por la asambleísta demócrata Eloise Gómez Reyes de San Bernardino requeriría que los empleadores notifiquen a sus trabajadores de todas las posibles exposiciones a casos confirmados en el lugar de trabajo, y que notifiquen al departamento de salud del condado tan pronto como se presenten tres casos, o se atendrán a recibir una multa de 10,000 dólares. Esta entraría en vigor el 1 de enero, de ser aprobada y firmada por el gobernador, pero se enfrenta a la oposición de docenas de grupos de presión que representan a los empleadores de los sectores de la agricultura, la hotelería y la construcción, entre otros.

Una disposición que habría exigido al estado identificar los brotes en el lugar de trabajo mediante una plataforma en línea se suavizó durante las negociaciones de esta semana, para proteger la privacidad de los trabajadores.

La actual falta de transparencia puede profundizar las disparidades raciales de la pandemia. En un estudio reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades se halló que la mayoría de los brotes de COVID-19 en Utah entre el 6 de marzo y el 5 de junio ocurrieron en lugares de trabajo. Los trabajadores hispanos y otros trabajadores no blancos representaron el 73% de esos casos, a pesar de que representan sólo un cuarto de la fuerza laboral.

Para Tania Pacheco-Werner, socióloga de Cal State Fresno, el silencio del condado sobre los brotes en el lugar de trabajo es “una de las razones por las que esto se descontroló tanto” y fue una “oportunidad desaprovechada”.

“Los oficiales de salud del condado dirán ‘evita las fiestas’. Pero no nos dan los datos de dónde se están produciendo los contagios”, dijo Pacheco-Werner. “Así que la gente no tiene ninguna manera de conceptualizar cuál es el impacto real de ir a la casa de la abuela”.

“Los oficiales de salud del condado dirán ‘evita las fiestas’. Pero no nos dan los datos de dónde se están produciendo los contagios”.

TANIA PACHECO-WERNER, SOCIÓLOGA DE CAL STATE FRESNO

La directora del Departamento de Relaciones Industriales, Katie Hagen, no respondió inmediatamente a las preguntas sobre si California debería contar con una política uniforme según la cual los empleadores deben notificar los brotes en el lugar de trabajo a las autoridades sanitarias y a los empleados, o una política según la cual se deberán notificar periódicamente al público todos los brotes en el lugar de trabajo. La directora en funciones del Departamento de Salud Pública de California, Sandra Shewry, se negó a hacer comentarios.

Cuando se le preguntó cuál debería ser el estándar estatal para informar sobre brotes, el gobernador Gavin Newsom mencionó el proyecto de ley de Gómez Reyes: “Estamos trabajando con los líderes legislativos para abordar precisamente eso”.

Gran diferencia en la transparencia demostrada por los condados

La semana pasada, CalMatters y el Salinas Californian publicaron una investigación de un mes de duración en la que se descubrieron informes de seis brotes, que enfermaron a más de 350 personas, en siete empresas de todo el estado que emplean a trabajadores agrícolas invitados de otros países.

En función de una muestra de 16 condados de California, los informes revelaron variaciones alarmantes con respecto a la opción de informar, o incluso rastrear, brotes en el lugar de trabajo.

En un extremo del espectro, el condado de Los Ángeles informa de cada brote conocido en el lugar de trabajo en una plataforma en línea.

En el otro extremo se encuentra el condado de Napa, que no recopila datos sobre los brotes en el lugar de trabajo, según la oficial ejecutiva adjunta del condado, Molly Ratigan.

El vecino condado de Sonoma ha respondido a múltiples brotes en el lugar de trabajo, pero no deja que el público se entere de ellos, dijo Rohish Lal, portavoz del Departamento de Servicios de Salud, porque “sería perjudicial para la cooperación con los empleadores y los empleados en estos lugares de trabajo”. 

Tanto el condado de Napa como el de Sonoma han visto brotes en “docenas” de trabajadores de viñedos, según la lista de vigilancia de los condados sobre el COVID-19 del estado.

El condado de Monterey tampoco “da información específica sobre los empleadores”, dijo Smith, portavoz del Departamento de Salud, Karen.

Otros condados se ubicaron en algún lugar intermedio.

Los condados de Santa Bárbara, Ventura, Solano, Imperial, Riverside y Tulare confirmarán si están al tanto de los brotes en el lugar de trabajo y, en algunos casos, el número de empleados enfermos, cuando se les presenten los nombres de las empresas.

Actualmente Contra Costa monitorea siete brotes en el lugar de trabajo, pero sólo los identificará “si sentimos que hay una necesidad de seguridad pública que lo justifique”. San Luis Obispo lo haría si “hay un beneficio sustancial para la salud pública al compartirlo, o si dicho negocio representa una amenaza significativa para el público” y en el caso de San Francisco: si los contactos cercanos no pudieron ser identificados por nombre durante el rastreo de contactos.

Los funcionarios de Santa Clara se negaron a decir si el condado ha hecho pública alguna información.

La confidencialidad del empleador por encima de la notificación al público

Varios condados, como Alameda, citaron problemas de confidencialidad. Fresno publicará información sobre los brotes “sólo si se produce una situación con un número grande del personal” para “cumplir con nuestras directrices de censura de datos”. Presionado para obtener más detalles, el portavoz Simranjit Dhillon aclaró que el condado no tiene un “una cifra umbral de conteo de casos para empleadores en el caso de las instalaciones que informan”. 

El condado confirmó a los reporteros la presencia de casos positivos en la compañía Wawona Packing a mediados de agosto, pero no confirmó ninguna información a The Fresno Bee sobre un brote que, según se informó, afectó a más de 100 trabajadores de la Harris Ranch Beef Company a finales de julio.

“Hay muchas cuestiones de confidencialidad relacionadas a los brotes de cualquier tipo en el lugar de trabajo”, dijo George Rutherford, profesor de epidemiología y bioestadística de la Universidad de California en San Francisco, quien anteriormente se desempeñó como Oficial de Salud del Estado de California y Epidemiólogo del Estado.

Tiene sentido que los condados decidan cuánta información quieren compartir con el público, dijo Rutherford. 

“Hay muchos problemas de confidencialidad relacionados con los brotes de cualquier tipo en el lugar de trabajo”.

GEORGE RUTHERFORD, EX OFICIAL DE SALUD DEL ESTADO Y EPIDEMIÓLOGO DEL ESTADO

Cuando se le preguntó si pensaba que era peligroso para el público no saber dónde se producen los brotes en el lugar de trabajo, Rutherford comparó el virus con una enfermedad de transmisión sexual: “Si tienes sífilis, ¿sería peligroso para el público no saber que tienes sífilis?” 

El asambleísta Robert Rivas, un demócrata de Salinas, no estaba de acuerdo. Dijo que el deseo de los condados de mantener la cooperación con los empleadores o proteger su privacidad “no son razones válidas” para ocultar los brotes al público.

“Estamos todos juntos en esto”, dijo Rivas.

Los condados luchan por detectar los brotes

El estado simplemente aconseja a los empleadores que notifiquen a su agencia de salud local de los posibles brotes.

Algunos condados, como Santa Bárbara y Alameda, exigen a los empleadores que notifiquen al condado los casos que haya en su personal, pero no está claro si se cumple esa directiva. Un portavoz expresó que San Francisco opta por un “enfoque educativo” cuando una empresa no informa y Los Ángeles ha sido lento en la aplicación de multas contra los empleadores que no informan los brotes.

Los empleadores deben notificar a Cal/OSHA, la entidad estatal que regula las condiciones en el lugar de trabajo, sobre cualquier caso de COVID-19 relacionado con el trabajo que resulte en una enfermedad grave, hospitalización o muerte. Sin embargo, Cal/OSHA no publica información sobre sus investigaciones en línea, aunque dicho organismo estaba dispuesto a confirmar si había investigado o estaba investigando activamente las muertes por COVID-19 relacionadas con los empleadores en una lista que los reporteros proporcionaron.

Esa es una de las razones por las que Rivas redactó un proyecto de ley, parte de un paquete legislativo destinado a proteger a los trabajadores agrícolas, que requeriría que Cal/OSHA publicara rutinariamente los resultados de las investigaciones sobre las respuestas de los empleadores agrícolas a la COVID-19.

“Si nuestro objetivo es mantener a California activa y minimizar el impacto negativo de la COVID-19, es absolutamente necesario mantener este tipo de comunicación”, dijo Rivas.

Si las empresas no informan los brotes a los funcionarios de salud, los condados deben detectarlos a través del rastreo de contactos. Pero los empleados que se enferman en el trabajo a menudo temen enfrentarse a estigmas o a que no se los llame de nuevo a trabajar si dan los nombres de sus empresas, dijo el funcionario, y los rastreadores de contratos no los obligarán a hacerlo.

“Los empleados a veces son bastante reticentes a la hora de dar el nombre de su empleador”, dijo Tom Fuller, especialista en salud ambiental del Departamento de Salud Pública del Condado de Fresno. “Dicen que van solos a los campos, que trabajan solos. ¿Qué puedo hacer? No puedo tildarlo de mentiroso. Y hasta donde sé, no lo es”.

En otros casos, se trata de la falta de datos o de tecnología. 

Barbara Cole, la directora de control de enfermedades del condado de Riverside, contestó el teléfono una noche a finales de julio después de apagar lo que ella dijo que sintió como si fuese una interminable retahíla de incendios. Dijo que simplemente no tuvo tiempo, y probablemente no lo tendría, para revisar las carpetas de vigilancia de su lugar de trabajo, “Está en papel, lo admito”, dijo Cole, para determinar si alguna de las carpetas coincidía con la lista de direcciones que los reporteros proporcionaban.

“Tengo que priorizar”, dijo Cole, “No es que lo que tengas no sea importante. Sí que lo es”.

Esta historia ha sido actualizada para incluir la respuesta del Departamento de Salud Pública del estado.

Kate Cimini contribuyó al informe. Este artículo es parte del proyecto California Divide, una colaboración entre las salas de redacción que examina la desigualdad de ingresos y la supervivencia económica en California.

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