In summary

Crecí en el Valle de San Joaquín, y la contaminación del aire allí ha tenido impactos muy reales en mi salud y en la salud de mi familia.

Por Cynthia Pinto-Cabrera, En Exclusiva Para CalMatters

Cynthia Pinto-Cabrera es asistente de políticas de la Coalición para la Calidad del Aire del Valle Central, cynthia@calcleanair.org.

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Los incendios forestales de California han resultado en trágicas pérdidas de vida, paisajes icónicos y propiedades, con decenas de millones de personas expuestas a condiciones del aire peligrosas durante varias semanas. Lamentablemente, vivir con aire insalubre es algo cotidiano en el Valle de San Joaquín, una de las cuencas de aire más contaminadas de los Estados Unidos. 

De hecho, el verano es la temporada máxima de ozono; por lo tanto, los residentes del Valle de San Joaquín han recibido un doble golpe de niveles insalubres de ozono y contaminación de partículas. Ambos contaminantes tienen graves efectos sobre la salud a largo plazo, causando niveles epidémicos de enfermedad mucho antes de que la COVID-19 se sumara a nuestras preocupaciones. 

Uno de cada cuatro niños tiene asma en el Valle, la tasa más alta del estado. Las investigaciones muestran que las visitas a la sala de emergencias aumentan en los días de aire insalubre, y muchos carecen de acceso a atención médica y medicina preventiva, solo por nombrar algunos de los impactos que sufrimos. 

A menudo se nos dice que la contaminación es el precio que hay que pagar por hacer negocios, que debemos seguir favoreciendo a las industrias extractivas como Big Oil y Big Ag si queremos una economía fuerte.

Lo que rara vez se menciona es que la contaminación del aire le cuesta al Valle de San Joaquín más de $1,600 por persona por año, aproximadamente $6 mil millones. Estos dólares representan vidas perdidas prematuramente, ataques de asma, ausencias a la escuela y al trabajo y otros impactos adversos. 

El debate de los trabajos versus el medio ambiente es una falsa elección: la gente del Valle de San Joaquín no debe elegir entre un ambiente saludable y una economía fuerte con buenos trabajos; podemos y debemos tener todo eso. Para lograr una transición justa se requieren medidas audaces y rápidas, y algunas fueron puestas en marcha por los recientes decretos ejecutivos del gobernador sobre la electrificación del transporte, junto con un mejor diseño de la comunidad y diversas opciones de movilidad, y alimentadas por energía renovable. 

Como estudiante de estudios ambientales en UC Santa Bárbara y trabajando junto con la Coalición para la Calidad del Aire del Valle Central, aprendí sobre estos temas desde ángulos científicos y políticos hace solo unos años, a pesar de que crecí en el Valle. Lo que he aprendido me ha obligado a actuar. 

El 22 de octubre, la Junta de Recursos para el Aire de California revisará el plan del Valle de San Joaquín para limpiar el material con partículas de 2.5 micrones o menos – PM 2.5. El plan tiene importantes problemas pendientes, incluido un déficit en el financiamiento total de incentivos de hasta $2.7 mil millones y compromisos que no son exigibles. Las medidas adicionales de reducción de emisiones combinadas con una supervisión rigurosa y el cumplimiento de las reglas existentes son componentes vitales para lograr un aire limpio para el Valle. 

Los defensores han realizado investigaciones y han consultado a expertos para identificar múltiples medidas adicionales que podrían tomarse para protegernos contra la contaminación por partículas, como la eliminación gradual de la quema agrícola a cielo abierto, el tratamiento de las emisiones de amoníaco, el endurecimiento de las normas relacionadas con la quema de gas natural, una mayor reducción de la quema de madera en residencias y la prohibición del comercio de contaminantes, por nombrar solamente algunas. A pesar de estos esfuerzos, los organismos reguladores no han tomado medidas oportunas.

La contaminación por partículas ha tenido impactos muy reales en mi salud y en la salud de mi familia: desarrollé asma cuando tenía 12 años, teniendo ataques de asma durante los encuentros de natación. Mi hermano nació con asma y de bebé tuvo que usar un nebulizador. Mi padre desarrolló asma por los años que trabajó como reparador de camiones diésel en Fresno. He visto muy de cerca los efectos de años de respirar aire insalubre. 

Si bien comprendo la importancia de mantener la economía del Valle, debemos alejarnos de los negocios habituales, hacer una transición y hacer cumplir el uso de alternativas más limpias. No podemos permitir que la injusta carga de la contaminación del aire les cueste a las comunidades del Valle de San Joaquín su salud y su calidad de vida. 

La Junta de Recursos del Aire de California debe ejercer su autoridad de supervisión y exigir medidas adicionales del Distrito de Control de Contaminación del Aire del Valle de San Joaquín y, a la vez, acelerar su cumplimiento y los esfuerzos de electrificación en la región.  


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