In summary

Algo gracioso sucedió en nuestro camino hacia la reapertura durante la pandemia. Teníamos unas 100 millas por delante, y entonces el gobernador Newsom nos dijo que era seguro tomar un atajo.

Por Jessica Levinson, Especial para CalMatters

Jessica Levinson es profesora y directora del Instituto de Servicio Público en la Facultad de Derecho de la Universidad de Loyola, jessica.levinson@lls.edu. Es la presentadora del podcast “Passing Judgment”. @LevinsonJessica

Hello! We’re publishing more of our work in Spanish to better serve our diverse state. Make sure to click here to read the article in English.

Hola de nuevo. Le escribo para informar al gobernador Gavin Newsom que modifico la situación de nuestra relación a “inestable en el mejor de los casos”. 

¿Se acuerda de mí? Hace tres meses escribí que el vicepresidente Joe Biden, el presunto candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos debería pasar las riendas a Newsom. Me impresionó, entre otras cosas, su contundente gestión de la crisis originada por COVID-19. 

Newsom hizo lo que los líderes deberían hacer. Escuchó a los expertos. Respetó las opiniones de los epidemiólogos. Nos pidió quedarnos en casa y creó un plan para la reapertura. Nos dijo que debíamos tener estándares para pruebas y rastreo antes de la reapertura. En pocas palabras, salvó muchas de nuestras vidas. 

Pero entonces ocurrió algo gracioso en nuestro camino hacia la reapertura. Teníamos unas 100 millas por delante, y entonces Newsom nos dijo que era seguro tomar un atajo. A pesar de que el camino más largo estaba pavimentado, y el atajo estaba maltrecho y no tenía señales marcadas, nos dijeron que un atajo estaría bien. El atajo parece haber llevado a un pico en los casos, y ahora estamos cerrando lentamente de nuevo. 

California se tambalea bajo el peso de una pandemia incontrolada. Nuestro Estado Dorado se apresura a ponerse al día con las pruebas y las métricas de rastreo que nunca se cumplieron. Mientras tanto, los casos aumentan, los hospitales están al límite de su capacidad y el número de muertes diarias empaña nuestro anterior optimismo. 

El peso completo del fracaso de California para contener el COVID-19 no recae sólo, ni siquiera principalmente, sobre los hombros de Newsom. California es enorme en todos los sentidos: masa terrestre, población y porcentaje de la economía mundial. Pero no somos nuestra propia nación. Somos uno de los 50 estados. Y el asombroso abandono del deber y el fracaso del liderazgo a nivel federal ha paralizado nuestra nación.

Imagine que su cocina está en llamas porque su estufa está funcionando mal. Los gobernadores se quedan tratando de llevar los platos afuera mientras esperan que el gobierno federal arregle la estufa. En otras palabras, a los gobernadores se les deja colocando las proverbiales curitas en las heridas que sangran a borbotones.

Y por supuesto, también está el espejo. Deberíamos mirarnos en él. Muchos de nosotros deberíamos sentirnos profundamente avergonzados. Nos divertimos cuando deberíamos habernos distanciado. Fuimos a bares cuando deberíamos haber ido a parques. Nos quejamos de los cubrebocas cuando deberíamos haberlas usado. 

Hablando de cubrebocas, la ironía de que los que se quejan de la pérdida de libertad y luego se niegan, ante el acuerdo de la comunidad científica, a usar un cubrebocas es más que confusa. 

Si usted desea una apertura del estado, si quiere más libertad de movimiento y actividades, utilice un cubrebocas. Si prefiere más restricciones y más picos y más peligro para los que le rodean, rehúse a usar un cubrebocas. Claro, tome su actitud de principios a favor de la libertad mientras nos pisotea a todos. 

Nuestros funcionarios electos sólo pueden llevarnos hasta cierto punto. En cierto punto, también debemos asumir alguna responsabilidad. A menos, claro, que todos los que lamentan las intrusiones del gobierno prefieran, bueno, intrusiones mucho más drásticas del gobierno. Esa es, después de todo, una forma de obligar a más de nosotros a cumplir con las medidas de salud y seguridad. Demasiados de nosotros somos como un niño que se queja de que sus padres no confían en él y no deberían imponerle un toque de queda, pero luego sale toda la noche. 

Pero, aun así, Newsom arrancó la curita demasiado pronto. Uno puede entender por qué; Newsom estaba bajo una ofensiva de presión política por todos lados. Residentes frustrados, legisladores, funcionarios electos se quejaron amargamente de las restricciones que Newsom impuso. Los funcionarios electos inundaron las ondas de radio y rogaron que se relajaran las restricciones. Inquietos propietarios de negocios presionaron para abrir sus puertas. Algunos utilizaron demandas judiciales como tácticas de presión para obligar a Newsom a reducir las restricciones. 

Con el beneficio de una visión retrospectiva, Newsom debería haber mantenido el rumbo. Tenía la autoridad legal, la autoridad moral y la oportunidad de parecer un líder que no se doblegaba, incluso ante una presión política extrema. 

A diferencia de muchos otros funcionarios electos, Newsom ha sido bastante claro en que la responsabilidad es suya. Puede que se haya equivocado, puede que no haya aceptado plenamente esos errores, pero ha aceptado la responsabilidad. 

La marca política de Newsom parece basarse en gran medida en estar un paso por delante de la opinión pública. Recuerden que fue el alcalde que celebró el matrimonio entre personas del mismo sexo antes de que fuera legal. Ahora es el momento de pensar en lo que muchos de nosotros sabemos ahora, y aún más de nosotros nos daremos cuenta dentro de años. Los gobernadores que escucharon a los científicos, que pusieron la salud y la seguridad por encima de la percepción pública y la presión política son los que serán celebrados.

_____

Jessica Levinson también escribió sobre el fallo de la Corte Suprema sobre el Colegio Electoral, y los Republicanos contra el derecho al voto.

Síganos en Twitter y Facebook.


Siga nuestro canal RSS para artículos en español.


CalMatters.org es una organización de medios de comunicación sin fines de lucro, no partidista, que explica las políticas públicas y los temas políticos de California.

We want to hear from you

Want to submit a guest commentary or reaction to an article we wrote? You can find our submission guidelines here. Please contact Gary Reed with any commentary questions: gary@calmatters.org, (916) 234-3081.