In summary

Con pautas de salud pública que a veces son contradictorias, provenientes de los CDC y de las fuentes estatales y locales, los colegios y las universidades han tomado diferentes decisiones acerca de cuántas pruebas de coronavirus se deberían hacer, y cuándo. Los recursos son un factor, según los expertos.

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Durante varias horas, luego de volver del centro de salud del campus, la nariz de Isael Corona le picaba y goteaba. Sin embargo, él no estaba enfermo. Al estudiante del último año de UC Berkeley le acababan de frotar un hisopo de algodón a lo largo de la parte posterior de sus fosas nasales como parte de la política de prueba obligatoria de COVID-19 para los estudiantes que residen en el campus. 

“Pienso que es muy generoso de su parte,” dijo Corona de Berkeley. 

Como Berkeley, otros campus de la Universidad de California están haciendo cumplir las pruebas para los estudiantes que viven en el campus, ya sea durante la mudanza o a lo largo del curso. Pero ese no es el caso en la Universidad Estatal de California, el sistema universitario público de cuatro años más grande del país, en la que solo dos campus, Cal Maritime y Humboldt State, les han realizado las pruebas a todos los estudiantes que viven en dormitorios; solamente Maritime está examinando a los estudiantes regularmente a lo largo del curso. Algunos campus de la CSU están viendo ahora considerables brotes de COVID-19, incluyendo Chico State, que a fines del mes pasado cancelaron las pocas clases presenciales que mantenían y enviaron a los estudiantes a sus casas, y San Diego State, donde casi 400 estudiantes dieron positivo para el virus en las últimas dos semanas y tanto los residentes de los dormitorios como los estudiantes que están en las cercanías fuera del campus están ahora bajo la orden de quedarse en casa.

Esta es una indicación de las disparidades de las políticas de pruebas de coronavirus que existen entre las universidades y los colegios de California — diferencias que se deben, al menos en parte, a los diversos recursos financieros de los campus y al acceso a los equipos de pruebas. El sistema de la UC, que está haciendo pruebas generales para estudiantes que viven en dormitorios en todos sus campus, tiene un presupuesto aproximadamente cuatro veces mayor que el del sistema de la CSU. 

“Si no puedes afrontarlo, quizás deberías preguntarte si deberías abrir tu campus”

A. DAVID PALTIEL, YALE SCHOOL OF PUBLIC HEALTH

Si bien la UC y la Cal State han puesto casi todas sus clases en línea y han limitado la cantidad de estudiantes que pueden volver a vivir en los campus, decenas de miles de estudiantes seguirán residiendo en viviendas universitarias este otoño, ya sea porque se han inscrito en uno de los pocos cursos presenciales o porque no tienen otras opciones de vivienda. 

Elaborar una política de pruebas de coronavirus en el campus es complicado, dijo la Dra. Sarah Van Orman, jefa de salud del centro de salud estudiantil de la University of Southern California y miembro del grupo de trabajo de COVID de la American College Health Association. Las universidades deben tener en cuenta la cantidad de personas que pueden ir y volver libremente del campus, la prevalencia del virus en la comunidad circundante, la sensibilidad de las pruebas que se están usando, y el comportamiento de los residentes del campus, dijo ella.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades federales han recomendado que no se realicen pruebas generalizadas en personas asintomáticas, pero esa orientación ha sido ampliamente criticada por los expertos en salud pública, incluso por el ex director de los Institutos Nacionales de Salud. “La decisión de los CDC de no recomendar dichas pruebas para la educación superior es inexplicable e irresponsable,” escribió un destacado profesor de biología de la Universidad de Washington, Carl T. Bergstrom, en julio.

Las pautas de salud pública del estado de California alientan a las universidades a “considerar las pruebas sistemáticas de rutina del personal o de los estudiantes para la actual infección por COVID-19,” pero no las exigen.

Cal State ha citado la pauta de los CDC como una razón para no tener políticas obligatorias de pruebas en sus campus. Luoluo Hong, el vice rector para asuntos escolares del sistema, dijo en una reciente reunión a CalMatters que los campus que pueden afrontar los costos deben hacer las pruebas. “Si los campus tienen los recursos, ciertamente los animamos a hacerlo,” dijo ella.

Doce de los 23 campus de Cal State dicen que no ofrecen ninguna prueba en el campus, dejando que los estudiantes busquen los resultados en sitios de prueba del condado o privados, que a veces se encuentran a más de dos millas del campus.   

Chico State ha estado intentando adquirir material de prueba para COVID-19 desde marzo, dijo su directora de servicios de salud, Juanita Mottley, pero ha sido en vano. La universidad no tiene un sitio de pruebas en el campus. 

Cal State Channel Islands, cerca de Oxnard, tuvo la intención de hacer las pruebas a sus 200 estudiantes que regresaban en otoño, dijo Cindy Derrico, vicepresidente asociada de la universidad para asuntos estudiantiles. Pero su agencia de salud pública local, Ventura County Public Health, recomendó descartar la idea debido a los largos retrasos en los resultados de las pruebas de COVID-19 y pedir a los estudiantes que informen cualquier síntoma usando una aplicación.

 

Los desafíos contrastan fuertemente con las pruebas disponibles para los estudiantes de algunas universidades privadas ricas con sus propios centros médicos. 

Los carteles en el ascensor de la residencia de estudiantes de la UC Berkeley alienta a los residentes a mantener distanciamiento social mientras se trasladan el 3 de septiembre de 2020.
Fotografía de Anne Wernikoff para CalMatters

La University of Southern California les está haciendo pruebas al total de 350 estudiantes universitarios que viven en sus dormitorios todas las semanas, y también están haciendo pruebas de monitoreo de los estudiantes que viven fuera del campus, llegando a un total de 9,000 pruebas de monitoreo en agosto, dijo Van Orman.

En Stanford University, donde se estima que 6,300 estudiantes estarán volviendo al campus para el trimestre de otoño, se exige a todos los estudiantes que viven en una vivienda universitaria dentro o fuera del campus que se hagan la prueba todas las semanas, dijo el portavoz E.J. Miranda. También se puede hacer la prueba a los estudiantes hasta dos veces a la semana si ellos lo piden, dijo Miranda en un correo electrónico. 

Un reciente estudio realizado por un equipo de investigadores de salud pública publicado en JAMA Network Open concluyó que las universidades que hacen pruebas de coronavirus a todos los estudiantes cada dos días y aíslan a los infectados tendrían la mejor oportunidad de contener el virus. El equipo realizó simulaciones por computadora de la propagación viral en un hipotético campus de 5,000 estudiantes. Siguiendo esas precauciones, solamente hubo alrededor de 200 infecciones al finalizar el semestre. Si el campus solamente examinaba y rastreaba a los estudiantes con síntomas, por el contrario, casi todos los estudiantes hubieran estado infectados.

“Analizamos miles de escenarios y no encontramos ni siquiera un caso en el que hubiera sido suficiente para contener la epidemia solamente monitorear los síntomas,” dijo el autor líder del estudio, A. David Paltiel de Yale School of Public Health. “La propagación silenciosa es demasiado común”.

Pedirles a los estudiantes que completen los formularios de bienestar informando acerca de sus síntomas, como están haciendo varios campus de Cal State, tiene eficacia limitada, dijeron Paltiel y otros expertos en salud pública. Muchos estudiantes pueden ser asintomáticos, dijo Bergstrom, biólogo de la Universidad de Washington. Otros pueden tener síntomas leves.

Paltiel reconoce que las pruebas obligatorias cada dos días podrían significar un costo prohibitivo para algunas universidades públicas. Pero dijo, “Si no puedes afrontarlo, quizás deberías preguntarte si deberías abrir tu campus”.

La mayoría de las Cal States tienen menos de 1,000 estudiantes viviendo en los campus este otoño, según una revisión de CalMatters sobre los planes de vivienda de las CSU. Eso puede ayudar a los campus a evitar hacer pruebas generales, dijo Bergstrom. Sin embargo, esa ventaja se pierde si los habitantes de los dormitorios empiezan a mezclarse con los estudiantes que viven fuera del campus. 

“Van a las mismas fiestas, salen del campus y hacen tragos de Jell-O shots en el sótano de alguien, estan cerca el uno del otro 150 a la vez sin usar mascarilla,” dijo Paltiel. Tratar a las poblaciones dentro y fuera del campus de manera diferente, dijo él, luego se vuelve “como tratar de crear una sección de no orinar en una piscina”.

Doce de los 23 campus de Cal State dicen que no ofrecen ninguna prueba en el campus, dejando que los estudiantes busquen los resultados en sitios de prueba del condado o privados, que a veces se encuentran a más de dos millas del campus.

Algunos de los campus de Cal State — incluyendo Cal Poly, San Luis Obispo y Fresno State — ofrecen pruebas a demanda, pero no han evitado los brotes como el de San Diego State. 

“No pensé que el brote iba a suceder tan rápido, pero no estoy del todo sorprendido de que haya pasado,” dijo el estudiante del último año Jon Soden, estudiante de finanzas de 21 años que vive a dos cuadras del campus de SDSU en una casa para seis personas. Él ha oído hablar de fiestas de estudiantes de 10 o 20 personas que se realizaron fuera del campus en las últimas semanas, y lo invitaron a una, pero dijo que no asistió. (Otros medios de comunicación informaron ver grandes reuniones de estudiantes.)

El centro de salud del campus ofrece pruebas voluntarias sin cargo, pero solo es con citas programadas y está cerrado los fines de semana. Soden dijo que a un amigo suyo que buscaba realizarse una prueba luego de una posible exposición al coronavirus nunca le devolvieron el llamado. 

En una conferencia de prensa el viernes pasado, la Presidente de la Universidad, Adela de la Torre, dijo que en la SDSU las pruebas no son obligatorias porque “el 97% de los resultados de su población estudiantil pueden dar negativo y eso puede cambiar en un par de días.  Y lo que es más importante es que las pruebas estén disponibles para que los estudiantes puedan venir y hacerse las pruebas”. 

Abril Ríos, una estudiante de primer año de Chico State, dijo que sintió pánico cuando se enteró que el campus estaba cerrando por el aumento de casos de COVID-19.  Pensó que sus estudios se verían afectados si volvía a su casa, donde comparte un dormitorio con sus dos hermanas que también están en la universidad.

“Creo que la universidad debería haber pensado en hacerles las pruebas a los estudiantes antes de que llegaran, o al menos estar al tanto de que era posible que se produzca un brote,” dijo Ríos. “Incluso con un plan que aprobó el rector, las medidas no funcionaron”.

Finalmente, ella presentó una solicitud de ayuda por dificultades y le permitieron quedarse en su dormitorio, dijo ella, pero otros estudiantes en su misma situación no tuvieron tanta suerte.

Sin embargo, no todos los estudiantes de Chico State criticaron la falta de pruebas. 

“Creo que ahora todos somos adultos que vivimos por nuestra cuenta y debería ser nuestra responsabilidad controlarnos a nosotros mismos y no poner a otros en peligro,” dijo Aaron Minkoff, un estudiante de primer año que se mudó nuevamente a su ciudad natal de Long Beach cuando cerraron los dormitorios. 

La asistente médica María Duran les enseña a los estudiantes cómo hacerse el hisopado a sí mismos durante una prueba de COVID-19 test en los Servicios de Salud de la Universidad en UC Berkeley el 4 de septiembre de 2020. Fotografía de Anne Wernikoff para CalMatters

Si bien la Universidad de California les dio a los campus flexibilidad para determinar sus propios planes de pruebas, todos los campus terminaron optando por algún tipo de prueba de monitoreo de los estudiantes sin síntomas.

Por ejemplo, Berkeley dio prioridad para las pruebas a los residentes de los dormitorios a su llegada, y ahora también está ampliando las pruebas de monitoreo voluntarias a las fraternidades y cooperativas fuera del campus, dijo la portavoz Janet Gilmore.

“Dado que los estudiantes vendrían de diferentes lugares del país a vivir en nuestras residencias, queríamos ayudar a asegurarnos de que no sembraran el virus en nuestra comunidad universitaria,” dijo Gilmore.

El Presidente de la Asociación de Estudiantes de las UC, Aidan Arasasingham, dijo que él pensaba que la UC debería estar haciendo las pruebas a todos los estudiantes que viven en el campus y fuera del campus con regularidad.  “Como hemos visto en otras oportunidades, las cosas pueden pasar muy rápido, y ya sea desde el comienzo de la mudanza o en algún momento del curso, la COVID-19 no descansa, no se detiene, y nuestras pruebas y nuestro apoyo a los estudiantes tampoco debería detenerse luego del Día Uno.” 

Las discrepancias en la financiación entre la UC y la CSU son muy evidentes. Mientras la UC gasta aproximadamente $32,000 por estudiante, la CSU gasta menos de $19,000 por estudiante. Es probable que ese tipo de disparidades continúen impulsando las decisiones de las universidades mientras que la pandemia se desarrolla, dijo el Dr. Van Orman, de la USC.

“Para las instituciones que no pueden afrontar los costos, allí hay un verdadero problema de equidad, que podría agravarse más, especialmente si vemos quién regresará al campus en enero”

DR. SARAH VAN ORMAN, DIRECTORA DE LA SALUD ESTUDIANTIL DE LA USC

“Una universidad más grande, con mayores recursos que cuenta con un laboratorio de investigación que puede hacer sus propias pruebas o un centro médico académico que puede obtener exámenes va a estar en una posición realmente diferente que una escuela estatal más pequeña que no tiene muchos otros recursos para comprar o hacer una prueba,” dijo ella. “Para las instituciones que no pueden afrontar los costos, yo pienso que allí hay un verdadero problema de equidad, que podría agravarse más, especialmente si vemos quién regresará al campus en enero”

Incluso las pruebas regulares y generalizadas no han sido suficientes para que todas las universidades lo hagan para evitar los brotes de virus — o evitar las preocupaciones de la comunidad.

La UC de San Diego, que había promocionado uno de los planes más ambiciosos de pruebas de COVID-19 — incluso tomando muestras de las aguas residuales de los dormitorios en busca de rastros del virus — enfrenta una campaña de petición de cientos de estudiantes y profesores que piden la cancelación total de las clases presenciales. La carta mencionaba brotes en universidades de todo el país. “Imaginar que la UCSD será una excepción a esta regla es tanto arrogante como negligente,” escribieron los demandantes.

Y la USC, a pesar de su agresiva estrategia de pruebas, vio como las pruebas de aproximadamente 250 estudiantes dieron positivo en agosto, dijo Van Orman.

Sin embargo, Isael Corona, el estudiante de Berkeley, dijo que él se sintió satisfecho con la decisión de su universidad de hacer las pruebas. Le había gustado la idea de estar fuera en el curso de otoño, pero la oportunidad de vivir el último año de universidad con sus amigos en un apartamento del campus con 4 dormitorios era demasiado buena como para dejarla pasar. Este otoño es la primera vez que ha tenido un dormitorio para él. Usa su mascarilla y mantiene un distanciamiento de seis pies de los demás. Obtener el resultado negativo en la prueba, dijo, “simplemente asegura que estoy haciendo todo bien”.

Ethan Edward Coston y Janelle Salanga contribuyeron con la información para este artículo. Este artículo y otra cobertura de educación superior reciben el apoyo de College Futures Foundation.

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